Hace una década, en un acto que simbolizó la orientación política de las Fuerzas Armadas bolivianas, el expresidente Evo Morales inauguró una Escuela militar antiimperialista en Warnes, Santa Cruz. Este centro tenía como objetivo principal inculcar en los militares los principios del socialismo y un enfoque ideológico alineado con el Movimiento al Socialismo (MAS). Sin embargo, diez años después, ese mismo espacio ha sido transformado radicalmente bajo la administración del presidente Rodrigo Paz Pereira, marcando un giro significativo en la misión y la formación de las Fuerzas Armadas del país.
El cambio no solo implica la eliminación de la antigua escuela con su carga política, sino que también representa una redefinición profunda de los roles y responsabilidades militares. La nueva etapa se sostiene sobre cuatro pilares fundamentales que buscan alejar a las FF.AA. de la imposición ideológica para orientarlas hacia tareas vinculadas con la protección ambiental, la gestión de emergencias y el uso de tecnología avanzada. Esta transformación cuenta además con el respaldo internacional de cinco países, fortaleciendo así su alcance y eficacia.
Uno de los aspectos más destacados es la creación de la Unidad Militar Ecológica y de Emergencias (UMEE), concebida para enfrentar desafíos críticos como los incendios forestales que han azotado a Bolivia durante el último decenio. Las cifras son alarmantes: alrededor de 50 millones de hectáreas han sido consumidas por el fuego entre 2015 y 2024, principalmente en Santa Cruz, donde se concentra más del 65% del daño ambiental. El año 2024 fue particularmente devastador, con 12,6 millones de hectáreas afectadas, lo que equivale a más del 11 % del territorio nacional. Aunque en el último año se logró reducir esta cifra significativamente, la amenaza persiste especialmente durante las temporadas tradicionales de chaqueo.
En este contexto crítico, el ministro de Defensa Marcelo Salinas Gamarra ha subrayado que las Fuerzas Armadas están evolucionando para resguardar no solo la soberanía nacional sino también para asumir un papel activo en la defensa del medio ambiente y en la protección interna frente a desastres naturales. La UMEE se especializa en dos áreas estratégicas: la preservación ambiental y la prevención y mitigación de desastres. Los soldados reciben formación especializada para convertirse en custodios tanto de ecosistemas amazónicos como andinos, enfrentándose a problemas como la minería ilegal y el tráfico ilícito de fauna.
Además, esta unidad fortalece las capacidades científicas y técnicas dentro del ámbito militar para responder eficazmente ante emergencias como incendios forestales e inundaciones. En este esfuerzo colaborativo se ha integrado también a la Armada Boliviana, ampliando su rol tradicional hacia tareas ambientales y humanitarias como el cuidado de parques nacionales y reservas forestales o el rescate en contextos de desastre natural. La Armada ya ha dado pasos tecnológicos relevantes; por ejemplo, presentó un dron acuático capaz de localizar personas en peligro en zonas inaccesibles para facilitar su rescate.
La incorporación tecnológica es otro elemento clave dentro del nuevo paradigma militar boliviano. El Gobierno mantiene negociaciones con Starlink, el servicio satelital provisto por SpaceX, con miras a implementar sistemas avanzados de alerta temprana para fenómenos naturales adversos. Este tipo de tecnologías permitirá mejorar sustancialmente las capacidades preventivas y operativas frente a emergencias ambientales.
En cuanto a las relaciones internacionales, Bolivia ha estrechado vínculos estratégicos con varios países durante eventos multilaterales recientes como el Tercer Encuentro REAIM celebrado en España. Allí se concretaron acuerdos con naciones como España, Japón, Brasil, Colombia y México para fomentar cooperación técnica e intercambios en materia militar enfocados en seguridad ambiental y uso responsable de nuevas tecnologías.
España ha reafirmado su apoyo mediante programas conjuntos para entrenamiento especializado y dotación técnica destinada a fortalecer a la UMEE. Similarmente Japón mostró disposición para colaborar en capacitación militar orientada al manejo tecnológico ante desastres naturales. Brasil también acordó ampliar su cooperación bilateral mediante asistencia tecnológica e intercambio estratégico con miras a firmar convenios formales próximamente.
Por otro lado, México ya participa activamente ofreciendo becas y formación directa a militares bolivianos mientras que Colombia forma parte del esfuerzo regional por compartir experiencias mediante intercambios oficiales que amplían las capacidades profesionales dentro del sector defensa.
Este replanteamiento integral sobre el papel de las Fuerzas Armadas refleja un cambio sustancial hacia una institución más profesionalizada, tecnificada y comprometida con desafíos contemporáneos que trascienden lo estrictamente militar tradicional. La supresión del adoctrinamiento político partidario busca recuperar una institucionalidad basada en valores republicanos y respeto al Estado mientras se asumen responsabilidades cruciales para garantizar no solo la seguridad sino también la sostenibilidad ambiental y social del país.
Este proceso representa una nueva era histórica dentro del ámbito castrense boliviano donde los esfuerzos nacionales e internacionales convergen para enfrentar problemas urgentes como el cambio climático o los desastres naturales mediante estrategias integrales que involucran tecnología avanzada, capacitación especializada e intercambio multilateral. Así se proyecta un futuro donde las Fuerzas Armadas actúan como guardianes no solo frente a amenazas externas sino también como actores clave en preservar recursos naturales vitales para las generaciones venideras
