Nacional Potosí se encuentra en plena preparación para un desafío que podría marcar un hito en la historia del club y del fútbol boliviano. Tras obtener una ajustada victoria por 1-0 en el estadio Víctor Agustín Ugarte, el equipo de la Villa Imperial se dispone a viajar a Brasil para disputar el partido de vuelta de la Fase 2 de la Copa Libertadores frente a Botafogo. La serie aún no está definida, dejando abierta la posibilidad de que Nacional continúe su camino en el torneo continental más prestigioso de clubes en Sudamérica.

El conjunto potosino llega al encuentro con una leve ventaja, pero consciente de que enfrentarán a un rival con experiencia y calidad, especialmente jugando en condición de local. En este contexto, el director técnico Leonardo Égüez ha manifestado públicamente su confianza y entusiasmo por las posibilidades del equipo. Su discurso refleja no solo optimismo, sino también una clara estrategia basada en la preparación y el conocimiento del adversario. Para Égüez, este partido representa una oportunidad para que Nacional Potosí haga historia fuera de Bolivia, algo que hasta ahora pocos equipos nacionales han logrado en escenarios internacionales.

El cuerpo técnico ha enfatizado que la intención no es limitarse a defender el resultado obtenido en casa. Por el contrario, planean salir a jugar con personalidad y protagonismo, adoptando un estilo inteligente y ofensivo que les permita disputar el encuentro con autoridad. Esta postura implica una apuesta audaz frente a un Botafogo que estará obligado a buscar la remontada ante su afición. En palabras del entrenador, la clave estará en mantener el control del balón y no ceder la iniciativa al cuadro brasileño, evitando así que su rival imponga su ritmo de juego y genere peligro constante.

Égüez también ha destacado que su equipo cuenta con las armas necesarias para enfrentar las condiciones particulares del partido: un campo rápido y un adversario intenso. Para ello, han trabajado arduamente durante los días previos al viaje, preparando un plan de juego sólido que combine agresividad defensiva con orden táctico y capacidad para manejar los momentos cruciales del partido. La idea es hacer valer la ventaja mínima sin caer en la pasividad o el repliegue excesivo, lo que podría ser perjudicial dado el nivel ofensivo del rival.

Además, el entrenador remarcó la importancia de controlar los tiempos dentro del encuentro. Reconoce que será Botafogo quien cargará con la presión de tener que obtener un resultado favorable para avanzar en la competición. Esto puede jugar a favor de Nacional si logra manejar los tiempos con inteligencia: prolongar las posesiones cuando sea necesario, enfriar el ritmo del juego y aprovechar cualquier oportunidad para atacar y consolidar su clasificación. Esta gestión emocional y táctica puede ser determinante para sostener el resultado o incluso aumentar la diferencia.

Para Nacional Potosí, esta serie representa mucho más que un paso dentro del torneo. Es una oportunidad para reafirmar el crecimiento futbolístico alcanzado por el club y demostrar que puede competir internacionalmente al más alto nivel. El compromiso mostrado por jugadores, cuerpo técnico y dirigentes refleja una ambición colectiva por poner en alto el nombre de Bolivia dentro del continente sudamericano.

Así pues, con una mínima ventaja pero con gran convicción y preparación estratégica, Nacional Potosí se prepara para afrontar uno de los encuentros más importantes en su historia reciente. El viaje a Brasil no solo implica trasladarse físicamente a otro país; significa también asumir un reto deportivo mayúsculo donde cada acción dentro del campo podrá quedar grabada en la memoria colectiva de sus seguidores y en los anales del fútbol nacional. La expectativa está puesta en una actuación valiente e inteligente que permita al equipo seguir avanzando hacia etapas superiores dentro de la Copa Libertadores

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