El cuerpo del maestro David Santalla regresó a su hogar espiritual, el Teatro Municipal de La Paz, a las 20:10 horas del domingo, en un momento que quedó marcado por la emotividad y el respeto profundo de quienes lo acompañaron en sus últimos momentos. En ese instante, entre lágrimas y muestras de cariño, se escuchó un cerrado aplauso que resonó como un reconocimiento colectivo a la vida y obra de un artista que supo hacer del humor una herramienta poderosa para cuestionar tanto al poder como a la sociedad en general.
La llegada de sus restos al emblemático espacio cultural no solo significó el retorno físico de Santalla a un lugar que fue escenario constante de su talento, sino también el inicio de una despedida cargada de emotividad por parte de familiares, colegas y admiradores. Este acto simbólico permitió a la comunidad artística y al público en general expresar su gratitud y rendir homenaje a quien dejó una huella imborrable en el ámbito teatral y cultural boliviano.
David Santalla enfrentó durante un tiempo una enfermedad compleja, un cáncer que desafortunadamente terminó con su vida la tarde del sábado. Su lucha contra esta dolencia fue prolongada y mostró la fortaleza con la que encaró su último trayecto. En las horas previas a su fallecimiento, Santalla recibió múltiples llamadas telefónicas cargadas de gratitud y reconocimiento por parte de quienes valoraron profundamente su contribución al cine, al teatro y a la cultura nacional en general. Estas muestras de afecto reflejan el impacto duradero de su obra y la influencia que ejerció sobre generaciones enteras.
El legado del maestro Santalla trasciende su faceta como humorista; él fue un creador comprometido que utilizó el arte para abrir espacios de reflexión crítica sobre la realidad social y política. Su capacidad para combinar el entretenimiento con el cuestionamiento hizo que su trabajo fuera especialmente valorado, convirtiéndose en una voz indispensable dentro del panorama cultural boliviano. La despedida en el Teatro Municipal simboliza no solo el cierre de un ciclo vital sino también la perpetuidad de sus enseñanzas y su espíritu creativo.
En este contexto, los homenajes que se comenzaron a rendir desde su llegada se constituyen en una oportunidad para revivir sus aportes artísticos y reafirmar el compromiso con los valores que promovió durante toda su carrera. El teatro se viste así de memoria y respeto, acogiendo a quienes desean honrar al maestro David Santalla con la certeza de que su influencia perdurará más allá del tiempo
