La maternidad Percy Boland atraviesa una crisis sanitaria de gran magnitud debido a la saturación extrema en su servicio de neonatología, situación que ha alcanzado niveles críticos y pone en riesgo tanto la salud de los recién nacidos como las condiciones laborales del personal médico. En un espacio diseñado para albergar a seis bebés, se encuentran actualmente 16 neonatos, lo que implica una sobrecarga que supera ampliamente la capacidad instalada y genera condiciones de hacinamiento alarmantes.

Esta problemática se traduce en prácticas poco seguras, como la colocación de hasta tres bebés en una misma servocuna, o incluso la utilización de los sofás del área para acomodar a los niños. Estas medidas, aunque improvisadas y temporales, reflejan el colapso del sistema y la falta de recursos adecuados para atender a la demanda creciente. El hacinamiento no solo afecta el confort y bienestar de los recién nacidos, sino que también incrementa considerablemente el riesgo de infecciones nosocomiales, complicaciones respiratorias y otros eventos adversos que podrían comprometer su supervivencia.

El personal sanitario enfrenta igualmente una sobrecarga de trabajo significativa. Actualmente, una sola licenciada debe atender entre cuatro y seis pacientes críticos simultáneamente, cuando las recomendaciones internacionales establecen que lo adecuado es un máximo de dos o tres pacientes por profesional para garantizar una atención segura y efectiva. Esta situación no solo deteriora la calidad del cuidado médico sino que también coloca al equipo en una situación vulnerable ante posibles errores o negligencias involuntarias.

Además, la sala transitoria para recién nacidos ha dejado de cumplir su función original para convertirse en un área permanente de internación prolongada. En este espacio se atienden neonatos con ventilación mecánica avanzada, a pesar de contar únicamente con dos licenciadas por turno. Esta insuficiencia en el personal especializado agrava aún más las condiciones precarias en las que se brinda atención médica crítica.

Las licenciadas encargadas del servicio han expresado su preocupación mediante una carta enviada a las autoridades sanitarias donde denuncian estar trabajando bajo condiciones que violan flagrantemente las normativas nacionales relacionadas con la seguridad del paciente y los protocolos establecidos para garantizar un cuidado adecuado. Este llamado pone en evidencia no solo una crisis estructural sino también un incumplimiento grave de los estándares mínimos exigidos para la atención neonatal.

El director del hospital, Mario Herbas, reconoció públicamente que esta sobresaturación es un problema crónico que persiste desde hace varios años. Explicó que el principal cuello de botella radica en la imposibilidad de derivar a los pacientes neonatales hacia unidades especializadas como terapia intensiva neonatal o cuidados intermedios debido a la falta de capacidad disponible. Como consecuencia directa, se mantiene a bebés intubados compartiendo espacios reducidos e incluso lugares no diseñados para internación como sofás, aumentando así el riesgo sanitario.

Para mitigar esta situación crítica, Herbas informó que están solicitando urgentemente la contratación de ocho licenciadas adicionales con el fin habilitar cuatro unidades nuevas dentro del área de terapia intensiva neonatal. Asimismo, propuso establecer convenios con clínicas privadas para facilitar la derivación de pacientes graves, dado que actualmente solo cuentan con posibilidades limitadas para transferir casos complejos al hospital Hernández Vera.

Erwin Román, jefe del servicio de Neonatología en Percy Boland, destacó que anualmente se registran aproximadamente 4.000 nacimientos en esta institución mientras que en todo el departamento se contabilizan cerca de 70.000 partos al año. Según sus cálculos y estándares internacionales recomendados, deberían existir al menos 70 unidades especializadas para cuidados intensivos neonatales para poder cubrir adecuadamente esta demanda. La realidad actual dista mucho de esta necesidad estructural y agudiza el problema del hacinamiento extremo nunca antes experimentado.

Por último, José Luis Guamán, jefe del área de Emergencias del hospital materno infantil, insistió en que el estado actual es insostenible y compromete seriamente la capacidad para brindar una atención adecuada y segura a los recién nacidos más vulnerables. Recalcó además que esta situación expone al personal médico a procesos legales o administrativos debido a las condiciones adversas bajo las cuales deben operar diariamente sin contar con los recursos suficientes.

En resumen, el panorama descrito evidencia una crisis profunda dentro del sistema hospitalario materno infantil representado por Percy Boland. La saturación desmedida no solo afecta directamente a cientos de recién nacidos sino también evidencia carencias estructurales y organizativas graves que requieren atención inmediata por parte de las autoridades competentes. La contratación urgente de personal especializado y la ampliación o mejora en la infraestructura son demandas clave para revertir este cuadro crítico y garantizar el derecho fundamental a una atención neonatal digna y segura

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