Durante la tarde del domingo 22 de febrero, un fenómeno meteorológico inesperado afectó a una zona del municipio de Huarina, situado en la provincia de Omasuyos, en el altiplano del departamento de La Paz. Una intensa granizada sorprendió a los habitantes de esta región, particularmente en la comunidad de Cota Cota Alta, donde el paisaje quedó cubierto por completo bajo un manto blanco generado por la acumulación del granizo.

Este evento natural tuvo un impacto significativo en las actividades agrícolas locales, que constituyen una fuente fundamental de sustento para las familias de la zona. Según los primeros reportes difundidos por medios locales y respaldados por imágenes captadas durante y después del fenómeno, vastas extensiones de cultivos quedaron dañadas. Entre las cosechas afectadas se encuentran principalmente sembradíos de papa, un producto clave para la economía rural y la alimentación en esta región del altiplano boliviano. La destrucción de estos cultivos representa no solo una pérdida económica inmediata para los agricultores, sino también una amenaza para la seguridad alimentaria local.

Además de los daños a la agricultura, las fotografías publicadas muestran otro efecto adverso del fenómeno: la muerte de al menos dos ovejas. Se presume que estos animales perdieron la vida debido a descargas eléctricas asociadas a la tormenta que acompañó a la granizada. La pérdida del ganado añade una capa más al impacto negativo que este fenómeno natural ha provocado en la comunidad rural, ya que el cuidado y crianza de animales forman parte esencial del modo de vida y economía familiar en estas zonas.

La granizada registrada en Cota Cota Alta pone en evidencia la vulnerabilidad que enfrentan las comunidades rurales del altiplano ante eventos climáticos extremos, que pueden alterar significativamente sus medios de vida tradicionales. La cobertura súbita del terreno con granizo no solo afecta directamente los cultivos y el ganado, sino que también genera incertidumbre y dificultades para los pobladores que dependen estrechamente de los recursos naturales para su subsistencia diaria.

Este episodio resalta la importancia de contar con mecanismos adecuados para monitorear y responder ante fenómenos meteorológicos adversos en regiones altiplánicas como Huarina. La comunidad local deberá ahora evaluar el alcance total de los daños causados por esta granizada y buscar alternativas para mitigar sus efectos negativos a corto y mediano plazo. Asimismo, resulta crucial fortalecer las estrategias agrícolas adaptativas y sistemas de alerta temprana que permitan minimizar el impacto económico y social cuando se presenten eventos similares en el futuro

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