El panorama en torno a la posible inclusión de Marcelo Martins en la Selección Nacional de Bolivia para el repechaje rumbo a la Copa Mundial 2026 genera una compleja situación que refleja tanto las limitaciones físicas del jugador como las prioridades estratégicas del cuerpo técnico. Tras casi tres años alejado del fútbol profesional, Martins ha comenzado un proceso de reintegración que, si bien muestra su compromiso por regresar a la actividad, enfrenta el reto de ponerse a punto en un tiempo reducido y bajo alta exigencia competitiva.
Martins lleva una semana entrenando con Oriente Petrolero, club con el que busca recuperar su nivel y continuidad deportiva. Antes de esta etapa, realizó semanas de preparación física de manera particular, lo que denota un esfuerzo personal para retomar la forma física necesaria. Sin embargo, esta preparación ha sido insuficiente para alcanzar la condición óptima que demanda un partido oficial de alta trascendencia como el repechaje mundialista, según reconoció el seleccionador nacional Óscar Villegas.
Villegas expresó con claridad su percepción acerca de la situación: considera “imposible” y “muy difícil” contar con Martins para enfrentar el partido decisivo en poco tiempo. La exigencia física y táctica que implica una competencia internacional no puede ser cubierta adecuadamente con apenas dos o tres semanas de entrenamiento tras un prolongado paréntesis. Esta evaluación marca un límite realista dentro del proceso de selección y pone en evidencia los desafíos que implica reintegrar a un jugador emblemático después de una ausencia prolongada.
El hecho de que Martins no haya sido incluido en la delegación que disputó el partido de ida contra Real Tomayapo también evidencia esta incertidumbre. Su posible debut con Oriente Petrolero podría darse en el partido revancha frente al mismo rival, programado para jugarse en Montero, aunque todavía no hay confirmación definitiva al respecto. Mientras tanto, el cuerpo técnico mantiene abierta la posibilidad de evaluar su rendimiento hasta último momento antes de tomar una decisión definitiva sobre su convocatoria al equipo nacional.
En este contexto, Villegas subrayó la importancia del trabajo colectivo que ha llevado a Bolivia hasta esta instancia crucial del repechaje. Rechazó cualquier expectativa centrada en un “salvador” individual y enfatizó que el equipo no depende exclusivamente de ningún jugador para alcanzar sus objetivos. Este enfoque refleja una filosofía deportiva orientada a fortalecer la cohesión grupal y confiar en el esfuerzo conjunto más allá del peso específico que puedan tener figuras emblemáticas como Martins.
Además, Villegas ha estado al frente de las gestiones logísticas necesarias para preparar al seleccionado, incluso realizando un viaje a Monterrey, México, para coordinar detalles importantes. En su retorno al país se ha dedicado a observar partidos amistosos y mantener comunicación constante con los jugadores bolivianos que militan en el extranjero, quienes conformarán la base principal del plantel para enfrentar a Surinam en marzo próximo.
La planificación meticulosa y la evaluación continua demuestran el compromiso del cuerpo técnico por presentar un equipo competitivo y bien preparado para este desafío internacional. La situación particular de Marcelo Martins añade un componente extra de complejidad al proceso, pues implica equilibrar el respeto por su trayectoria y talento con las realidades deportivas y físicas actuales.
En definitiva, Bolivia encara este repechaje mundialista con una visión colectiva clara y sin depender exclusivamente del retorno inmediato de uno de sus máximos goleadores históricos. La decisión final sobre Martins se tomará considerando su estado físico actual y su rendimiento in situ, pero sin perder de vista que el éxito dependerá fundamentalmente del aporte conjunto del grupo entero. Este enfoque pragmático busca maximizar las posibilidades nacionales frente a Surinam y mantener viva la ilusión boliviana por clasificar nuevamente a una Copa Mundial después de años sin lograrlo
