El reciente acto de firma del convenio de financiamiento para la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PETAR) ha generado diversas reacciones en el ámbito político y social de Tarija. Esta iniciativa, impulsada mediante un acuerdo entre el Gobierno Nacional y la Corporación Andina de Fomento (CAF), representa un avance significativo para la gestión ambiental y sanitaria del departamento. Sin embargo, el evento estuvo marcado por ausencias notables y preocupaciones sobre la posible politización del proyecto.
Jesús Gira, presidente del Comité Cívico de Tarija, se pronunció públicamente para solicitar que la ejecución de la PETAR se mantenga al margen de intereses políticos partidarios. Su llamado surge en un contexto donde, durante la ceremonia, no estuvieron presentes autoridades municipales y departamentales clave como el alcalde Jhonny Torres y el gobernador Óscar Montes. En contraste, participaron figuras políticas con alta visibilidad en la región, como Luciana Campero y Adrián Oliva, lo que generó cuestionamientos sobre el uso político que pudiera darse a este acuerdo técnico.
Para Gira, lo esencial es resguardar la integridad del proyecto como una iniciativa técnica e interinstitucional que responda a una necesidad histórica para Tarija. La planta representa una solución fundamental para el tratamiento adecuado de las aguas residuales, contribuyendo a mejorar la salud pública y el cuidado del medio ambiente en la región. Según su visión, este logro es producto del esfuerzo conjunto entre diversas instituciones tarijeñas que han trabajado para viabilizar esta infraestructura tan esperada por la población.
El dirigente enfatizó que ningún actor político debe apropiarse ni instrumentalizar un proyecto que tiene un carácter colectivo y beneficia a toda la ciudadanía tarijeña. Enfatizó que esta obra no debe convertirse en un instrumento electoral ni en una plataforma para promover intereses particulares o partidarios. En este sentido, manifestó su preocupación por mantener el enfoque institucional y técnico durante todas las etapas de implementación.
Además, Gira reveló que el Comité Cívico no fue convocado al acto oficial donde se firmó el convenio, situación que refleja cierta exclusión a pesar del papel histórico que esta organización ha tenido en la defensa de los intereses departamentales. No obstante, reiteró su respaldo total al desarrollo del proyecto siempre y cuando se conserve su naturaleza institucional y se garantice su ejecución transparente.
Este llamado a evitar la politización cobra relevancia dado que proyectos de infraestructura pública con impacto social suelen ser objeto de disputas políticas o intentos de apropiación por parte de distintos sectores. La PETAR no solo implica un avance tecnológico sino también una mejora sustancial en las condiciones ambientales y sanitarias de Tarija, por lo cual su gestión requiere responsabilidad y consenso entre todos los actores involucrados.
En resumen, la petición realizada por Jesús Gira subraya la importancia de priorizar los beneficios colectivos por encima de intereses electorales o partidarios. La Planta de Tratamiento de Aguas Residuales es una obra crucial para Tarija cuyo éxito depende del compromiso institucional compartido y del respeto hacia los procesos técnicos que garantizan su correcta implementación. Mantener este enfoque permitirá asegurar resultados efectivos en beneficio de toda la población tarijeña
