En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, el arzobispo de Santa Cruz, Sergio Gualberti, aprovechó la homilía dominical para realizar un llamado contundente a la sociedad boliviana, instándola a asumir un compromiso decidido para erradicar todas las formas de violencia, abusos y feminicidios que afectan a las mujeres. Su mensaje estuvo centrado en promover un respeto genuino y una igualdad real entre mujeres y varones, reconociendo a todos como hijos e hijas amados de Dios.
Durante su reflexión, Gualberti evocó un pasaje bíblico significativo en el que Jesús de Nazaret se encuentra con la mujer samaritana. Este episodio fue destacado por el arzobispo como un ejemplo claro de una postura contraria a las discriminaciones vigentes en aquella época. En tiempos antiguos, los judíos mantenían una actitud excluyente hacia los samaritanos y, en particular, hacia las mujeres; sin embargo, Jesús rompió con esos prejuicios al entablar un diálogo respetuoso y directo con esta mujer. Más allá de simplemente conversar, Jesús reconoció en ella una dignidad plena y le ofreció “el agua viva”, símbolo de vida eterna y esperanza espiritual.
El arzobispo resaltó la coincidencia providencial de que el evangelio elegido para esta jornada mundial dedicada a la mujer justamente narre este encuentro emblemático. Enfatizó que Jesús no solo desafió las normas sociales discriminatorias sino que también trató a la mujer con respeto, valoró su condición humana y le brindó una enseñanza llena de caridad. Este relato bíblico se convirtió así en un llamado ejemplar para que la sociedad contemporánea siga sus pasos y abandone cualquier forma de prejuicio o trato desigual hacia las mujeres.
En su exhortación, Gualberti hizo un pedido claro y urgente: que toda la comunidad se involucre activamente para impedir que continúen ocurriendo hechos de violencia, abusos o feminicidios. Subrayó la importancia de reconocer la igualdad intrínseca entre hombres y mujeres como reflejo del amor divino que une a todos como hijos e hijas predilectos. Este compromiso colectivo es fundamental para construir una convivencia basada en el respeto mutuo y la justicia social.
Además de abordar temas relacionados con la igualdad de género, el arzobispo invitó a renovar la fe en Dios frente a los desafíos actuales del mundo. Mencionó cómo en medio de conflictos bélicos presentes en diversas regiones, incluida una referencia al conflicto en Medio Oriente, muchas personas se cuestionan sobre la presencia divina ante tanto sufrimiento. Frente a esta incertidumbre espiritual, recordó que Dios está presente y guía incluso en los momentos más oscuros. Esta presencia divina fortalece el testimonio cristiano basado en la caridad y abre caminos hacia la esperanza.
Finalmente, Gualberti vinculó esta esperanza con el sentido profundo del mensaje cristiano: el camino de la cruz conduce hacia la luz pascual, símbolo de victoria definitiva sobre la muerte y el mal. Esta perspectiva espiritual ofrece consuelo ante las dificultades actuales e impulsa a quienes creen a trabajar por un mundo más justo donde prevalezcan el amor y la vida digna para todos sus habitantes.
El llamado del arzobispo durante esta fecha tan significativa adquiere especial relevancia en una sociedad donde aún persisten graves problemas relacionados con la violencia contra las mujeres. Su mensaje no solo invita a reflexionar sobre valores éticos y espirituales sino también a transformar actitudes cotidianas para generar cambios concretos en favor de una convivencia más equitativa e inclusiva. De esta manera, Santa Cruz se suma al reconocimiento global del Día Internacional de la Mujer reafirmando su compromiso por erradicar toda forma de discriminación y promover una cultura basada en el respeto mutuo y los derechos fundamentales
