La seguridad vial en la carretera que conecta Tarija con el Chaco se ha visto gravemente comprometida debido a las intensas lluvias que afectan la región, generando una situación de alto riesgo para los conductores. Ante esta problemática, la dirigencia del transporte local ha emitido un llamado urgente a los conductores para que suspendan los viajes nocturnos por esta ruta, buscando prevenir accidentes que puedan poner en peligro la vida de quienes transitan por este tramo.
Esta medida preventiva surge como respuesta a un incidente grave ocurrido recientemente, cuando una camioneta encargada de labores de mantenimiento en la vía fue impactada por una mazamorra —una masa de tierra y rocas arrastradas por el agua— y terminó cayendo al río. El accidente tuvo lugar entre las 21:00 y las 23:00 horas, en un sector cercano a Palos Blancos, antes de llegar a Entre Ríos. Como consecuencia, dos personas permanecen desaparecidas, lo que subraya la peligrosidad actual de esta carretera durante las condiciones climáticas adversas.
El dirigente del transporte, Gabriel Pérez, quien ha estado atento al desarrollo de este suceso y al estado general de la ruta, detalló que el vehículo siniestrado pertenecía a una empresa contratada para realizar inspecciones y mantenimiento en la vía. Esta labor es crucial para mantener la transitabilidad del camino, pero se ve constantemente afectada por los derrumbes y deslizamientos provocados por las lluvias persistentes. La presencia de tramos con derrumbes activos ha obligado a restringir algunos sectores a un solo carril habilitado, complicando aún más el tránsito vehicular.
La geografía particular del recorrido hacia el Chaco contribuye a la vulnerabilidad de esta carretera durante la temporada lluviosa. Los sectores montañosos y pendientes pronunciadas hacen que los deslizamientos puedan producirse de manera súbita e imprevisible, lo que representa un grave peligro para cualquier vehículo que transite especialmente en horarios nocturnos cuando la visibilidad es limitada y las condiciones meteorológicas empeoran. Por ello, tanto las autoridades como los transportistas han insistido en evitar circular durante la noche mientras duren estas condiciones adversas.
Además del llamado a suspender los viajes nocturnos, se reforzaron las recomendaciones generales para quienes deban transitar por esta ruta: prestar atención constante a los reportes oficiales sobre el estado del camino y tomar todas las precauciones necesarias antes de iniciar cualquier viaje hacia el Chaco. La Policía local también ha intervenido solicitando mayor vigilancia y difusión de estas medidas preventivas para minimizar riesgos.
Mientras tanto, personal especializado de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) continúa con trabajos intensivos de limpieza y retiro de material acumulado debido a los derrumbes. Estas labores son fundamentales para restaurar paulatinamente la seguridad y funcionalidad del camino; sin embargo, su avance depende directamente de las condiciones climáticas, lo que limita su rapidez y eficacia.
En definitiva, esta situación pone en evidencia cómo factores naturales como las lluvias pueden afectar significativamente la infraestructura vial y exponer a los usuarios a peligros considerables. La coordinación entre autoridades locales, empresas encargadas del mantenimiento vial y representantes del transporte resulta esencial para implementar estrategias adecuadas que garanticen la seguridad pública hasta que las condiciones mejoren. Por ahora, el llamado es claro: evitar viajar durante las horas nocturnas por esta carretera es la medida más prudente para proteger vidas mientras se superan estos momentos críticos
