La reciente apertura del mercado de carne bovina en Paraguay representa un avance significativo para la industria cárnica boliviana, según destacaron tanto la Federación de Ganaderos de Santa Cruz (Fegasacruz) como la Cámara de Exportadores (Cadex). Esta nueva oportunidad comercial permitirá a Bolivia ampliar sus destinos de exportación sin poner en riesgo el abastecimiento interno, un aspecto fundamental para mantener la estabilidad del consumo nacional.

La inclusión de Paraguay como mercado receptor de carne boliviana es resultado de un trabajo coordinado entre el sector privado y el Estado, un esfuerzo conjunto que ha sido resaltado por las autoridades y representantes del sector ganadero. Wálter Ruiz, representante de Fegasacruz, enfatizó que esta apertura no solo amplía las opciones comerciales, sino que también refleja la capacidad del sistema sanitario nacional para garantizar productos que cumplen con rigurosos estándares sanitarios. Esta colaboración público-privada ha sido clave para posicionar la carne boliviana en mercados internacionales exigentes.

El Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) confirmó que el reconocimiento del mercado paraguayo se basa en que la carne boliviana cumple con elevados estándares de inocuidad y sanidad animal. Este respaldo oficial no solo fortalece la confianza en la calidad del producto nacional, sino que también impulsa el crecimiento económico y genera nuevas oportunidades para los productores bolivianos. El acceso a nuevos mercados significa un impulso para la cadena productiva, desde los pequeños ganaderos hasta las grandes empresas exportadoras.

En términos cuantitativos, se proyecta que Bolivia pueda exportar entre 40.000 y 45.000 toneladas de carne bovina al año a Paraguay y otros destinos abiertos recientemente. Este volumen representa una porción del excedente nacional, estimado en aproximadamente 70.000 toneladas, luego de asegurar el abastecimiento del mercado interno. Ruiz explicó que no se está estableciendo un cupo estricto para las exportaciones, sino más bien un consenso basado en garantizar primero el consumo local antes de destinar los excedentes al exterior.

El historial reciente indica que en 2025 se enviaron alrededor de 41.000 toneladas a mercados extranjeros, lo cual sirve como referencia para las proyecciones futuras. Con esta apertura comercial, Bolivia diversifica sus destinos y fortalece su posición como proveedor confiable en la región, contribuyendo además a una mayor estabilidad económica para los productores nacionales.

En suma, la incorporación del mercado paraguayo abre una nueva etapa para la industria cárnica boliviana, evidenciando el valor estratégico del trabajo conjunto entre el sector privado y estatal. Este avance no solo beneficia a los ganaderos y exportadores sino también garantiza a los consumidores nacionales el acceso continuo a productos cárnicos de calidad, asegurando así un equilibrio entre crecimiento económico y seguridad alimentaria interna

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