Después de una semana marcada por severos bloqueos en la carretera que conecta Tarija con Villa Montes debido a derrumbes y acumulación de lodo, la circulación vehicular fue restablecida desde las primeras horas del viernes. Esta vía, fundamental para el transporte de pasajeros y carga en la región, estuvo interrumpida en varios tramos por deslizamientos de tierra provocados por intensas lluvias, generando un impacto significativo en la movilidad y las actividades económicas locales. La Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) informó que los trabajos de limpieza y rehabilitación permitieron habilitar diferentes sectores afectados, aunque el sector del transporte ha manifestado su descontento ante las condiciones persistentes de la ruta.
El gerente regional de la ABC en Tarija detalló que las labores se concentraron en puntos críticos como La Variante, ubicado entre Canaletas y Entre Ríos, donde los derrumbes impidieron el tránsito durante varios días. Asimismo, se intervino el tramo Entre Ríos–Palos Blancos, especialmente en la zona de San Simón, y se realizaron esfuerzos prolongados en El Zapallar, considerado uno de los puntos más comprometidos debido a las lluvias continuas. En Sereré se habilitó un desvío provisional mientras se continúa trabajando para limpiar la plataforma principal. Además, otros tramos del departamento también fueron atendidos tras registrar deslizamientos, como en el angosto sector de Candado Grande en la carretera Tarija–Bermejo.
Pese a estas acciones emergentes, el proceso no estuvo exento de dificultades sociales. Durante las labores de limpieza algunos ciudadanos reaccionaron con agresividad hacia los trabajadores encargados, incluyendo insultos que reflejan la tensión generada por la prolongada interrupción del tránsito y el impacto directo sobre la población usuaria.
Las críticas provenientes del sector del transporte fueron contundentes. El representante ante el Comité Cívico de Tarija expresó su preocupación por lo que consideró una respuesta institucional lenta e insuficiente para atender una situación que afectó directamente a muchos transportistas. Según sus declaraciones, varios conductores quedaron varados durante días en Villa Montes sin posibilidad de regresar a Tarija hasta que algunos tramos fueron reabiertos parcialmente desde el miércoles anterior. Señaló además que los trabajos para despejar la vía se demoraron principalmente por la falta de maquinaria adecuada para atender los múltiples derrumbes registrados entre La Variante y Palos Blancos.
Más allá del problema inmediato causado por los derrumbes, este representante enfatizó que las condiciones generales de la carretera siguen siendo deficientes. Denunció que existen cientos de baches a lo largo del trayecto que no han sido reparados oportunamente, lo cual genera daños frecuentes a los vehículos y un aumento considerable en los costos operativos para los transportistas. En este contexto, cuestionó que pese al deterioro evidente de la vía, la ABC haya mantenido el cobro regular de peajes sin garantizar un mantenimiento adecuado ni soluciones duraderas.
Esta situación ha llevado al sector del transporte a considerar medidas más drásticas como dejar de pagar peajes si no se garantiza una mejora real y sostenida en las condiciones para transitar por esta ruta estratégica. La advertencia refleja una tensión creciente entre usuarios y autoridades encargadas del mantenimiento vial.
Por su parte, desde la ABC se defendió su gestión indicando que se han gestionado recursos específicos para atender las emergencias derivadas de las lluvias e implementar trabajos constantes de limpieza y mantenimiento preventivo. La entidad aseguró además que realiza un monitoreo permanente en los puntos más vulnerables con el fin de evitar nuevas interrupciones mientras persistan las condiciones climáticas adversas.
En definitiva, esta situación pone sobre relieve los desafíos estructurales en el mantenimiento vial y las consecuencias directas para quienes dependen diariamente de esta carretera para sus actividades económicas y sociales. La combinación entre fenómenos naturales recurrentes como las lluvias intensas y una infraestructura deteriorada exige respuestas coordinadas y efectivas para asegurar no solo la transitabilidad sino también la seguridad vial y el desarrollo regional. Mientras tanto, usuarios y autoridades deberán continuar negociando soluciones ante un escenario complejo donde cada interrupción genera impactos significativos sobre la movilidad y economía local
