En el bloque del comedor del mercado nuevo La Ramada, ubicado en la zona suroeste de Santa Cruz de la Sierra, los comerciantes han expresado su creciente preocupación por la falta de agua que enfrentan desde hace dos meses. Esta situación ha obligado a los vendedores a recurrir a la compra de botellones de agua, una medida que complica aún más su labor diaria de elaboración y venta de alimentos. La escasez de este recurso vital está afectando no solo la higiene y la calidad de los productos que ofrecen, sino también su capacidad para mantener sus negocios en funcionamiento.

La problemática no se limita al suministro de agua. Los comerciantes también han denunciado que desde hace una semana el mercado se encuentra sin electricidad, lo que agrava las condiciones ya difíciles en las que operan. Según testimonios de varios vendedores, esta falta de energía eléctrica afecta a la mayoría de los bloques del establecimiento, impidiendo no solo la conservación adecuada de los alimentos, sino también limitando el uso de equipos esenciales para la preparación y venta de sus productos.

Ante esta situación crítica, los comerciantes han tomado la iniciativa de enviar cartas a la Alcaldía de Santa Cruz de la Sierra solicitando una solución inmediata para regularizar ambos servicios. Sin embargo, hasta el momento no han recibido respuesta por parte del gobierno municipal, lo que ha generado un aumento en su frustración y preocupación por el futuro de sus negocios.

La Alcaldía ha comunicado que se hará cargo del pago de las facturas correspondientes a estos servicios hasta diciembre de 2025. No obstante, después de esa fecha, serán los propios comerciantes quienes deberán asumir esta responsabilidad. Este anuncio ha suscitado más inquietud entre los vendedores, quienes argumentan que ya están cumpliendo con el pago de una patente y consideran que estos fondos deberían ser utilizados para garantizar el acceso al agua y a la electricidad.

La situación actual en el mercado nuevo La Ramada refleja una crisis que va más allá del simple desabastecimiento; es un desafío constante para quienes dependen del comercio diario para sustentar a sus familias. Con la esperanza puesta en una pronta respuesta por parte de las autoridades municipales, los comerciantes continúan luchando por recuperar condiciones básicas que les permitan operar con normalidad y asegurar su sustento.

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