El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha sido dado de alta este viernes después de pasar dos semanas hospitalizado por una bronconeumonía. La noticia fue confirmada por su médico, Brasil Caiado, quien señaló que el estado de salud del exmandatario se encuentra más o menos equilibrado. A su salida del hospital privado DF Star, Bolsonaro fue trasladado a su residencia en Brasilia, donde continuará cumpliendo su condena por intento de golpe de Estado, al menos temporalmente.

Las imágenes transmitidas por medios de comunicación mostraron a Bolsonaro llegando a su hogar, protegido con un chaleco antibalas y caminando sin ayuda. Posteriormente, fue visto en el exterior de la vivienda jugando con dos perros, lo que parece indicar una mejora en su bienestar tras la reciente hospitalización.

El exlíder brasileño había sido trasladado el 13 de marzo desde la prisión de Papuda debido a la gravedad de su estado. Tras más de una semana en terapia intensiva, el lunes pasado fue movido a una habitación común del hospital, lo que abrió la puerta a su eventual alta. Sin embargo, no retornará a la cárcel gracias a una decisión del tribunal supremo que le permite estar en casa por razones humanitarias durante un período que puede extenderse hasta 90 días.

La esposa de Bolsonaro, Michelle Bolsonaro, expresó su alivio y gratitud en redes sociales: “Gracias, Señor, porque hoy estamos yendo para casa mi marido y yo”. Este traslado se produce tras meses en los cuales los abogados del expresidente habían argumentado sobre la inviabilidad de su condena en prisión debido a problemas de salud. La gravedad del último episodio médico parece haber influido decisivamente en la decisión judicial.

En su hogar, Bolsonaro deberá cumplir con ciertas restricciones. Usará una tobillera electrónica y le está prohibido utilizar teléfonos celulares o redes sociales, así como grabar cualquier tipo de audio o video. No obstante, podrá recibir visitas de familiares, abogados y médicos.

Bolsonaro ya había estado bajo arresto domiciliario anteriormente; sin embargo, fue encarcelado nuevamente en noviembre tras un incidente donde dañó su tobillera electrónica con un soldador. Esta acción fue interpretada por el tribunal como un intento de fuga.

En los próximos meses se prevé que el exmandatario se someta a una artroscopia en el hombro derecho para tratar problemas articulares. Este procedimiento quirúrgico está programado para finales de abril y forma parte del tratamiento continuo que ha requerido desde el ataque que sufrió en 2018 durante un acto electoral.

La situación política también es relevante en este contexto. Bolsonaro fue condenado el año pasado a 27 años de prisión tras ser hallado culpable de conspirar para mantenerse en el poder después de perder las elecciones ante Luiz Inácio Lula da Silva. El retorno del exjefe de Estado a su hogar se produce a pocos meses de las elecciones presidenciales programadas para octubre próximo. En este marco electoral, ha designado a su hijo mayor, Flávio Bolsonaro, como candidato representativo de la derecha para enfrentar nuevamente al presidente Lula, quien busca un cuarto mandato.

Las encuestas recientes muestran un empate técnico entre ambos candidatos e incluso ligeras ventajas para Flávio Bolsonaro. Esta contienda política ha generado tensiones notables; recientemente Flávio comparó al presidente Lula con un modelo antiguo de automóvil Opala, provocando una respuesta mordaz por parte del mandatario actual: “Dice eso porque su Opala es su padre, que está en el desguace”.

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