La Comunidad Boliviana de Sobrevivientes (CBS) ha presentado una denuncia ante la Fiscalía que involucra a cuatro exjefes jesuitas y un sacerdote, quienes son acusados de violación agravada en grado de encubrimiento y complicidad. Esta acción legal surge a raíz de las agresiones cometidas por el sacerdote español Luis María Roma, quien falleció en 2019. La denuncia señala a Ignacio Suñol y Antonio Menacho, ambos españoles, así como a los bolivianos Osvaldo Chirveches y René Cardozo, y al religioso Arturo Moscoso.

Juan Arratia, abogado de las víctimas, explicó que la denuncia se fundamenta en los testimonios recientes de tres personas que han decidido hablar sobre su experiencia y buscar justicia. Aunque el agresor ya no está vivo, Arratia destacó que su entorno fue responsable de no denunciar y procesar las acciones del sacerdote, lo que representa una falta grave.

El caso del sacerdote Roma había sido revelado previamente por EFE en 2019, tras la denuncia de un exmiembro de la Compañía de Jesús que alegó haber encontrado fotografías comprometedoras del cura con menores. La investigación interna llevada a cabo por la orden jesuita concluyó que las acusaciones eran verosímiles, pero Roma falleció sin que se presentara una denuncia formal ante las autoridades competentes.

La nueva denuncia sostiene que Menacho y Cardozo estaban al tanto de los abusos, mientras que Chirveches y Suñol fueron responsables de gestionar una investigación previa que se mantuvo en secreto dentro de la curia jesuita en La Paz. Este silencio se debió a directrices superiores, según se indica en el documento presentado.

El caso ha cobrado relevancia nuevamente tras la publicación en abril del 2023 por parte del diario El País sobre el diario del jesuita Alfonso Pedrajas, quien relató abusos cometidos durante su tiempo al frente del colegio Juan XXIII. Tras esta revelación, aunque inicialmente la Fiscalía cerró su investigación por falta de denuncias formales, decidió reabrirla en 2024 debido a los nuevos detalles surgidos.

Las voces de las víctimas han comenzado a resonar con fuerza. Carla (nombre ficticio), una de las denunciantes, narró cómo Roma invitaba a niños a su habitación bajo el pretexto de ver películas mientras les ofrecía golosinas. Ella describió momentos perturbadores en los que perdían el conocimiento tras consumir bebidas ofrecidas por el sacerdote. Su relato fue corroborado por Paola (también nombre ficticio), quien explicó que estos encuentros eran utilizados por Roma para grabar videos y tomar fotografías.

Ambas mujeres expresaron sus motivaciones para presentar esta denuncia: Carla busca tranquilidad y justicia no solo para sí misma sino también para otros posibles afectados; mientras que Paola desea prevenir futuros abusos hacia niñas. Edwin Alvarado, portavoz de la CBS, subrayó la importancia de esta acción legal para poner fin a la impunidad relacionada con estos casos.

La situación en Bolivia ha tomado un giro significativo ya que, recientemente, se impuso una sentencia contra dos exjefes jesuitas por encubrir los abusos del sacerdote Pedrajas. Este contexto resalta la urgencia y relevancia del actual proceso judicial en torno a las denuncias contra miembros de la Compañía de Jesús.

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