Este miércoles, Israel llevó a cabo ataques aéreos en la capital iraní, Teherán, justo antes de que el presidente Donald Trump se dirigiera al pueblo estadounidense para ofrecer su perspectiva sobre el conflicto que ha escalado desde finales de febrero. La guerra, que comenzó el 28 de febrero con ofensivas de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha desbordado sus fronteras y provocado una considerable inestabilidad en los mercados energéticos y en la economía global.

La televisión estatal iraní reportó explosiones en diversas áreas de Teherán durante las primeras horas del día, lo que fue confirmado por el ejército israelí al anunciar una “oleada de ataques a gran escala”. Este ataque dejó al menos 14 personas heridas, incluyendo a una niña de 11 años que se encuentra en estado grave. Además, se reportó un ataque con misiles desde Irán que fue interceptado por las fuerzas israelíes. En un desarrollo relacionado, se registró un lanzamiento de misiles desde Yemen, reivindicado por los rebeldes hutíes, quienes han estado alineados con Irán en este conflicto.

Mientras tanto, países vecinos como Kuwait y Baréin informaron sobre incidentes relacionados con los ataques iraníes. En Kuwait, se reportaron incendios en un aeropuerto, mientras que Baréin vio daños en instalaciones empresariales. En un episodio más grave frente a las costas de Catar, un petrolero sufrió daños por un proyectil. En Emiratos Árabes Unidos, la situación también se tornó trágica cuando un ciudadano bangladesí perdió la vida a causa de escombros tras la interceptación de drones.

En medio de este clima tenso, Trump ha oscilado entre una retórica agresiva y una postura conciliadora. El mandatario sorprendió al público al afirmar que la guerra podría concluir en “dos o quizás tres semanas”, aunque también enfatizó que el trabajo debe continuar hasta lograr sus objetivos estratégicos. La Casa Blanca anunció que Trump ofrecería una importante actualización sobre la situación con Irán a las 21:00 horas del miércoles.

Las declaraciones del presidente estadounidense impactaron favorablemente en los mercados financieros asiáticos y europeos. El índice Nikkei japonés experimentó un aumento superior al 4%, mientras que el Kospi surcoreano creció más del 6%. Las bolsas europeas también reaccionaron positivamente con subidas significativas. Los precios del petróleo también mostraron señales de relajación; el barril de Brent cayó por debajo de los 100 dólares, lo cual fue interpretado como una respuesta optimista ante la posibilidad de distensión en Oriente Medio.

Por su parte, el presidente iraní Masud Pezeshkian expresó que Teherán está dispuesto a poner fin al conflicto si recibe “las garantías necesarias” para evitar futuros enfrentamientos. Sin embargo, el canciller Abás Araqchi aclaró que no existen negociaciones activas con Estados Unidos y que Teherán no ha respondido a una propuesta presentada por Washington para resolver el conflicto.

En Líbano, donde los bombardeos israelíes continúan afectando al movimiento proiraní Hezbolá, las autoridades informaron sobre siete nuevas víctimas fatales. Líbano se ha visto arrastrado a esta guerra desde el 2 de marzo cuando Hezbolá lanzó misiles hacia Israel en apoyo a Teherán. El ejército israelí afirmó haber eliminado a un alto comandante del grupo armado durante estas operaciones.

El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, indicó que su país planea mantener tropas en partes del sur de Líbano incluso después del final del conflicto. Esta intención ha generado preocupación tanto dentro del país como entre organismos internacionales como la ONU sobre una posible “nueva ocupación” del territorio libanés.

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