La astronauta Christina Koch compartió un emotivo mensaje tras restablecerse las comunicaciones con la Tierra, subrayando el significado del momento: “Es tan grandioso escucharlos desde la Tierra de nuevo. A Asia, África y Oceanía: los estamos mirando. Pueden mirar hacia arriba y ver la Luna en este momento. Nosotros los vemos también”. Esta declaración se produjo tras la reanudación de contacto entre la cápsula Orión de Artemis II y el centro de control de la NASA en Houston, Texas.
El restablecimiento de las comunicaciones tuvo lugar a las 19:24 hora del este de Estados Unidos (23:24 GMT), después de que la nave tripulada experimentara un silencio absoluto durante aproximadamente 40 minutos mientras sobrevolaba la cara oculta de la Luna. Este fenómeno es común en misiones espaciales debido a que el satélite natural bloquea las ondas de radio que permiten mantener el contacto con las naves.
La Luna, con un diámetro cercano a los 3,500 kilómetros, actuó como barrera para las señales entre la NASA y la cápsula Orión desde las 18:44 horas del este (22:44 GMT). Este tipo de interrupciones ha sido una característica habitual en todas las misiones que han atravesado esta región lunar, siendo la última vez que se registró un evento similar durante el Apolo 17 en 1972.
Durante su travesía detrás del satélite, los astronautas a bordo de Artemis II, incluyendo a Koch, al comandante Reid Wiseman, al piloto Victor Glover y al canadiense Jeremy Hansen, aprovecharon para realizar observaciones científicas. Capturaron imágenes y observaron directamente desde las ventanas de la cápsula la cara oculta de la Luna. Este enfoque humano les permitió detectar matices en color y textura que podrían no ser evidentes para las cámaras o tecnología automatizada.
Uno de los puntos focales del estudio fue la cuenca Oriental, un cráter enorme que se extiende por 930 kilómetros en el hemisferio sur lunar. La NASA enfatiza que este tipo de análisis directo puede complementar considerablemente los datos obtenidos por instrumentos tecnológicos.
La comunicación entre los astronautas y el centro de control se lleva a cabo mediante dos redes: la Red del Espacio Profundo (DSN) y la Red del Espacio Cercano (NSN). Esta última permite una conexión constante gracias a tres grandes antenas situadas en California, Madrid y Canberra, garantizando así que no haya interrupciones debido a la rotación terrestre. Además, Orión utiliza el Sistema de Comunicaciones Ópticas Artemis II, que permite transmitir datos a través de láseres, lo que resulta en una capacidad para enviar información cien veces mayor en comparación con los métodos tradicionales basados en radio.
El sobrevuelo lunar está programado para concluir a las 21:20 horas del este (01:20 GMT del martes), antes de que Artemis II abandone la influencia lunar el martes a las 13:25 hora del este (17:25 GMT). Esta misión emblemática comenzó su andadura el pasado miércoles desde Cabo Cañaveral, Florida, marcando un hito significativo al ser el primer viaje tripulado hacia una órbita lunar después de cinco décadas.
Artemis II es la segunda misión del programa Artemis luego del exitoso vuelo no tripulado realizado en 2022. Las próximas etapas del programa incluyen planes ambiciosos para enviar astronautas nuevamente a la superficie lunar en 2028 y establecer una presencia permanente allí mediante una base lunar. Estos esfuerzos también están dirigidos hacia preparar futuras exploraciones humanas en Marte.
