Oscar Montes Barzón, actual gobernador de Tarija, ha expresado la complejidad de la situación que enfrenta su administración debido a la contaminación de combustible que ha afectado a varios vehículos institucionales. En una reciente declaración, Montes reveló que catorce unidades de su gobierno han quedado inoperativas a causa del mal estado de la gasolina adquirida, lo que ha generado una creciente preocupación tanto en su administración como entre los ciudadanos.
El gobernador sugirió una medida drástica: quemar el combustible defectuoso para evitar que continúe causando daños a más vehículos. Montes argumentó que esta podría ser una solución más eficiente que permitir que el carburante siga perjudicando los motorizados, lo cual conllevaría a un gasto mayor en reparaciones y mantenimiento. “Creo que es mejor quemarlo a seguir haciendo daño a los vehículos, porque eso va a significar mayor erogación de recursos”, afirmó.
Sin embargo, Montes reconoció que tomar la decisión de incinerar el combustible no es sencillo. A medida que se aproxima el invierno, algunos ciudadanos temen que la situación se agrave aún más, lo que añade presión sobre las autoridades locales para actuar con rapidez y eficacia. El gobernador ha señalado que parece probable que el problema radique en la compra de gasolina que no cumple con los estándares de calidad requeridos. En este contexto, hizo un llamado a investigar quién fue responsable de dicha adquisición.
Montes también hizo hincapié en la existencia de una empresa contratada por un millón de dólares para verificar la calidad del combustible, sugiriendo que esta situación merece un examen más profundo para esclarecer las responsabilidades implicadas. Eso hay que investigar, declaró, mientras se prepara para dejar su cargo.
La falta de confianza en las autoridades también fue un tema recurrente en sus comentarios. “Lo que hace es generar desconfianza y resta credibilidad a la palabra de las autoridades”, señaló Montes, quien criticó la inestabilidad en las decisiones tomadas por el gobierno central respecto al tema. En este sentido, recordó el reciente despido del presidente de YPFB (Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos), enfatizando que cambiar personal no resuelve el problema subyacente.
El gobernador insistió en la necesidad urgente de encontrar soluciones efectivas y no solo realizar cambios superficiales en la administración. “Las autoridades tienen que tomar acción y ver dónde está el origen del problema”, subrayó antes de retirarse a su oficina.
La situación se complica aún más al considerar los recursos ya invertidos en combustible contaminado. Montes comparó esta pérdida con otros gastos estatales significativos y reconoció lo complicado que sería decidir quemar miles de litros de gasolina.
En cuanto a los vehículos afectados, Montes confirmó que permanecen parados sin posibilidad inmediata de reparación debido a contratos ya cerrados con prestadores de servicios. La responsabilidad sobre estas reparaciones recaerá en la nueva administración entrante. Por último, descartó cualquier insinuación sobre un posible sabotaje detrás del problema del combustible contaminado, argumentando que sería necesario un esfuerzo monumental para contaminar tantas cisternas y sugiriendo nuevamente que el foco del problema radica en una mala calidad del producto adquirido.
