La preocupación por la seguridad de los niños en el entorno escolar ha cobrado una nueva dimensión tras el grave incidente que involucró a un menor de 7 años en una unidad educativa de El Alto. El pequeño, quien sufrió una caída que lo dejó gravemente herido, se encuentra actualmente en terapia intensiva después de que el personal educativo no activara los protocolos adecuados para su atención médica inmediata.
Virginia Ugarte, presidenta de Derechos Humanos (DDHH) de El Alto, explicó que la respuesta inicial del personal docente y administrativo fue insuficiente. En lugar de trasladar al niño a un hospital donde pudiera recibir atención especializada, lo llevaron a un centro de salud local. Allí, recibió un tratamiento básico que consistió en suturar la herida antes de ser enviado a casa. Sin embargo, la situación se complicó cuando el menor comenzó a convulsionar, lo que obligó a sus familiares a llevarlo nuevamente a un hospital.
La madre del niño, visiblemente afectada por la situación, compartió los detalles del incidente ocurrido dentro del aula. Según su relato, el niño cayó de cabeza al suelo tras ser jaloneado por otros compañeros mientras estaba sentado en su pupitre. “Me dijo: ‘Mami, yo estaba sentado y los niños me estaban jaloneando. Les dije que no lo hicieran y me fui hacia atrás’”, narró la madre entre lágrimas. La caída fue tan violenta que el infante golpeó su cabeza contra el pupitre y también se encontró con una piedra en el suelo.
Ante esta desgarradora experiencia, la madre exige justicia y teme por las posibles secuelas que esta lesión pueda provocar en la salud mental y física de su hijo. “Pido justicia por mi hijo. Imagínense, yo fui quien lo llevó al centro de salud. El doctor me indicó que el golpe fue muy fuerte y que el cerebro se ha inflamado; por eso ha ingresado a terapia intensiva”, enfatizó con angustia.
Este caso resalta no solo la necesidad de protocolos adecuados para garantizar la seguridad de los estudiantes dentro del entorno escolar, sino también la importancia de una respuesta rápida y efectiva ante situaciones de emergencia médica. La comunidad educativa y las autoridades locales se enfrentan ahora al reto de revisar y mejorar sus procedimientos para prevenir incidentes similares en el futuro y asegurar que todos los niños reciban la atención adecuada cuando más lo necesitan.
