El reciente aumento de la violencia entre Israel y Líbano ha marcado un nuevo capítulo en un conflicto que parece no tener fin. Este miércoles, el ejército israelí llevó a cabo ataques en el sur de Beirut, mientras que el grupo proiraní Hezbolá respondió disparando alrededor de treinta cohetes hacia territorio israelí. Esta escalada de hostilidades se produce apenas un día después de que ambos países decidieran iniciar negociaciones de paz, un hecho significativo dado que se trató de la primera vez en más de tres décadas que se sentaron a discutir directamente.
Según informes de la Agencia Nacional de Información (Ani) libanesa, los ataques israelíes se dirigieron a dos vehículos en áreas situadas a unos veinte kilómetros al sur de Beirut. Uno de los blancos fue un automóvil en la autopista que conecta la capital libanesa con el sur del país, específicamente en la localidad de Jiyeh, mientras que el segundo ataque tuvo lugar en Saadiyat. Es relevante señalar que estas zonas no son tradicionalmente consideradas bastiones del Hezbolá.
Desde los devastadores bombardeos del 8 de abril, que dejaron más de 350 muertos en Beirut y otras localidades, Israel había mantenido una pausa en sus ataques a la capital libanesa debido a las presiones diplomáticas internacionales. Sin embargo, el miércoles continuaron sus operaciones militares en diversas localidades del sur del Líbano, donde las fuerzas israelíes llevan a cabo una ofensiva terrestre contra Hezbolá. La agencia estatal libanesa reporta intensos combates entre ambos bandos.
Por su parte, el movimiento islamista chiita Hezbolá reivindicó la responsabilidad del lanzamiento de cohetes hacia diez localidades del norte de Israel, cerca de la frontera. Un portavoz del ejército israelí confirmó estos disparos, lo que intensifica aún más la tensión entre las dos naciones.
La violencia estalló justo después de las negociaciones directas celebradas en Washington, donde representantes israelíes y libaneses discutieron por primera vez desde hace más de 30 años sobre la posibilidad de alcanzar una paz duradera. Sin embargo, Hezbolá ha expresado su descontento con este acercamiento diplomático, ya que considera que podría amenazar sus intereses y su influencia en la región.
Cabe recordar que el 2 de marzo, Hezbolá había realizado un ataque sobre territorio israelí, lo cual provocó una escalada significativa en el conflicto y arrastró a Líbano al caos bélico en Oriente Medio. Desde entonces, los bombardeos israelíes han provocado una devastadora cifra: más de 2.124 muertos y el desplazamiento forzado de más de un millón de personas dentro del país. La situación continúa siendo tensa y compleja mientras ambos lados parecen estar atrapados en un ciclo interminable de violencia y retaliación.
