Pedro Quispe, dirigente del transporte pesado en Bolivia, ha alzado la voz en contra de lo que considera un monopolio en la importación de combustibles al país. Durante una conferencia de prensa, Quispe expresó su preocupación por la situación actual del sector y acusó a las empresas Trafigura y Vitol de tener un control excesivo sobre el suministro de combustibles. “El monopolio de Trafigura y Vitol tiene que desaparecer. Aquí hay un monopolio. Este monopolio tiene que romperse con estas empresas”, afirmó contundentemente.

La denuncia se enmarca en un contexto donde los transportistas han experimentado dificultades significativas debido a la escasez de diésel, lo que ha llevado a filas interminables en las estaciones de servicio. En este sentido, Quispe señaló que la situación se agrava por la supuesta complicidad de un funcionario de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), quien sería el nexo entre el gobierno y las empresas extranjeras involucradas en la importación de combustible. “El monopolio es el que está haciendo los contratos con Trafigura y Vitol. Esta persona está monopolizando, por lo tanto tiene que abandonar Yacimientos, es funcionario”, indicó Quispe.

Ante esta problemática, el dirigente del transporte pesado no dudó en amenazar con movilizaciones si las autoridades no responden a sus demandas. “Va a haber bloqueos, cierres de frontera. Nosotros somos la mayoría del transporte pesado internacional”, advirtió, dejando claro que su sector está dispuesto a tomar medidas drásticas para ser escuchado. Este lunes, los transportistas llevaron a cabo una movilización frente a las oficinas de YPFB en La Paz como una muestra de su descontento.

La situación se complica aún más si se toma en cuenta que el Gobierno boliviano había anunciado anteriormente la suspensión de contratos con Vitol y Trafigura tras recibir denuncias sobre irregularidades relacionadas con la gasolina desestabilizada. Sin embargo, poco después, Trafigura contradijo esta afirmación al declarar que sus contratos con YPFB “siguen vigentes y no han sido suspendidos”. Esta discrepancia ha generado confusión y desconfianza entre los transportistas y otros sectores afectados por la crisis del combustible.

Con un panorama incierto por delante, los transportistas continúan esperando una respuesta clara por parte del gobierno, mientras plantean acciones contundentes para hacer valer sus derechos y buscar soluciones a un problema que afecta gravemente su actividad diaria.

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