Rodrigo Paz participó este martes en Nueva York en la segunda reunión del Escudo de las Américas, una iniciativa promovida por Donald Trump para articular una respuesta regional frente al narcotráfico y al crimen organizado transnacional. El encuentro se desarrolló en paralelo al 81º periodo de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas y fue antecedido por una reunión de jefes de Estado y cancilleres con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
La presencia del mandatario boliviano quedó registrada en una fotografía que él mismo difundió en sus redes sociales. En la imagen aparece junto a los presidentes José Antonio Kast, de Chile; Daniel Noboa, de Ecuador; Santiago Peña, de Paraguay; Luis Abinader, de República Dominicana, y Javier Milei, de Argentina. También participaron mandatarios o representantes de Guyana, Honduras, Perú y Colombia.
Paz ya había asistido en marzo a la reunión fundacional de este bloque en Florida, junto con otros presidentes latinoamericanos. Con su participación en Nueva York, Bolivia volvió a ocupar un lugar en esa instancia en un momento en que Washington busca ampliar la cooperación regional contra organizaciones criminales.
Durante la reunión, Trump describió a los carteles como grupos con capacidad paramilitar y aseguró que Estados Unidos respaldará a los gobiernos que integran la iniciativa. “Durante años, los carteles han hecho la guerra a los pueblos de este hemisferio. Ahora nosotros les estamos haciendo la guerra a ellos”, afirmó. El presidente estadounidense pidió además que los países consideren a los grupos narcoterroristas como amenazas comunes y elevó el tono de su planteamiento al señalar: “Ustedes nos avisan y nosotros los eliminamos (…) si ustedes no pueden, nosotros lo haremos por ustedes”, en referencia a los carteles.
Tras la reunión inaugural del Escudo de las Américas, Estados Unidos declaró al Primer Comando de la Capital y al Comando Vermelho como organizaciones terroristas, siguiendo un marco legal similar al que utilizó a comienzos de siglo cuando hizo una declaración de ese tipo contra Al Qaeda, responsable de los ataques del 11S a las Torres Gemelas.
En los últimos 25 días, estas dos organizaciones de origen brasileño protagonizaron al menos 10 ataques armados en los departamentos de Santa Cruz, Beni y Pando.
Hasta el cierre del encuentro de este martes no se informó de un nuevo acuerdo específico sobre acciones militares estadounidenses dentro del territorio boliviano. Lo que sí quedó confirmado fue un mayor nivel de cooperación bilateral. Un día antes de la cita, Rubio recibió a Paz en Nueva York y calificó a Bolivia como un socio regional “críticamente importante”. En esa reunión hablaron sobre cooperación contra organizaciones narcoterroristas y sobre la estabilidad política y económica del país. Washington también expresó su respaldo al acceso de Bolivia a financiamiento multilateral y a reformas en combustibles, minería y energía.
Trump incorporó además un componente económico a su intervención ante el Escudo. Sostuvo que las naciones americanas deben evitar que su riqueza natural quede bajo control de “potencias extranjeras hostiles” y mencionó infraestructura energética, tierras raras y comercio agrícola. “Los recursos de las Américas deben pertenecer siempre a los pueblos de las Américas”, afirmó.
El mandatario estadounidense presentó al grupo como parte de un cambio político regional y elogió lo que definió como un “giro hacia la derecha”. Esa valoración corresponde a Trump y no a una postura expresada públicamente por Paz durante la reunión.
La precisión también resulta relevante porque otros integrantes del bloque han aclarado el alcance de su adhesión. El presidente chileno José Antonio Kast señaló este martes que el Escudo funciona como un mecanismo de coordinación contra el crimen organizado y remarcó que, en el caso de Chile, “no hay un tratado” que implique ceder soberanía o modificar su institucionalidad.