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Legisladores bolivianos descartaron que el país vaya a enfrentar en octubre una nueva etapa de convulsión social, pese a las advertencias lanzadas por sectores afines a Evo Morales sobre posibles movilizaciones y bloqueos. En su criterio, las amenazas no tendrían el alcance que se intenta proyectar, porque la mayor parte de la población está concentrada en trabajar y sostener la economía cotidiana.

La diputada Claudia Bilbao fue una de las voces que cuestionó con dureza los planteamientos de los seguidores del expresidente. Señaló que algunos de ellos incluso sostienen que la independencia de Bolivia se consiguió mediante bloqueos, mientras otros acusan al Gobierno de pretender “privatizar el sol”. A su juicio, ese tipo de discursos solo buscan dañar al país y no responden a una verdadera preocupación por la población.

Bilbao afirmó que no cree que en octubre ocurra una escalada de conflictos. Según dijo, quienes promueven bloqueos representan a una minoría que insiste en paralizar el país, mientras que el boliviano de a pie quiere seguir trabajando. En ese sentido, recordó que más del 90% de la población sería cuentapropista, por lo que un escenario de protestas prolongadas también afectaría directamente sus ingresos.

En la misma línea se pronunció el senador Nicanor Cochi, quien sostuvo que no es posible construir consensos con sectores del Chapare porque, según su percepción, no existe una verdadera disposición al diálogo. Atribuyó las amenazas a exautoridades y dirigentes vinculados al evismo y remarcó que, pese a los anuncios de presión, la mayoría de la ciudadanía busca estabilidad, trabajo y desarrollo para el país.

Cochi consideró además que las advertencias sobre una posible convulsión nacional no se concretarán. Aseguró que los sectores que hablan de bloquear no lograrán sostener esas medidas, porque la población no resistiría económicamente una paralización de esa magnitud.

Las declaraciones de los legisladores surgen en medio de los anuncios realizados por Evo Morales, quien advirtió que las movilizaciones comenzarían el 13 de octubre si el Gobierno no abrogaba los decretos cuestionados por su organización. Durante un ampliado de Evo Pueblo en Lauca Ñ, el exmandatario lanzó una frase que elevó la tensión: “Si no es de a buenas, va a ser a malas”.

Entre las exigencias planteadas por el evismo figura la derogación del Decreto Supremo 5716, relacionado con la eliminación de la subvención al diésel, y del Decreto Supremo 5727, que dispone la reorganización de empresas públicas. Pese a ello, sectores cercanos a Morales ratificaron que las medidas de presión ya están en preparación, al considerar que sus demandas no fueron atendidas.

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Federico Enrique
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