La influenza tipo B se ha convertido en el virus de mayor circulación entre los casos detectados en el departamento de La Paz, en un contexto marcado además por un incremento del 28% en las infecciones respiratorias, de acuerdo con el reporte oficial difundido por el Servicio Departamental de Salud (Sedes).
El jefe de la Unidad de Epidemiología e Investigación del Sedes La Paz, Marcelo Parra Gutiérrez, explicó que dentro del grupo de virus de influenza identificados en la región, la variante B concentra la mayor proporción de contagios. “En el tema de los virus que corresponde a lo que son la influenza, la influenza tipo B es la que está en este momento circulando con mayor cantidad, un 72%; la influenza tipo A, con 16%; la H3N2, con un 8%, y la H1N1, con el 4%”, informó.
La preocupación sanitaria se refleja también en los datos de la semana epidemiológica 40, correspondiente al periodo del 4 al 10 de octubre. En esos días, las infecciones respiratorias agudas (IRA) subieron de 18.859 a cerca de 24.000 casos, mientras que las neumonías pasaron de 364 a 384 registros.
Frente a este comportamiento, el Sedes insistió en la necesidad de reforzar las medidas de prevención, especialmente ante los cambios de temperatura que se registran en el departamento. Entre las recomendaciones se encuentra abrigarse adecuadamente, usar barbijo cuando existan síntomas respiratorios y evitar asistir a clases o al trabajo mientras se cursa la enfermedad. La institución también remarcó la importancia de la vacunación contra la influenza, sobre todo en los grupos más vulnerables.
Los síntomas de la influenza tipo B pueden ser intensos y, en algunos casos, prolongarse más allá de la fiebre. Entre las manifestaciones más frecuentes están la fiebre alta, los escalofríos, los dolores musculares y articulares, el cansancio extremo, el dolor de cabeza, la congestión nasal, el dolor de garganta y la tos seca.
Parra advirtió que el malestar corporal puede continuar incluso después de que la fiebre cede. “Nos pone con dolor de cuerpo muy exacerbado y nos deja una tos residual que puede durar una, dos, tres semanas después de que hemos cursado (la enfermedad)”, explicó.
El especialista atribuyó parte del aumento de cuadros respiratorios a las variaciones bruscas del clima, con jornadas calurosas y noches frías, una condición que —según señaló— favorece la disminución de las defensas.