Oriente Petrolero volvió de Montero con la sensación de haber dejado escapar una oportunidad importante. El empate 1-1 frente a Guabirá, en un partido en el que estuvo cerca de quedarse con la victoria en la ‘Caldera del Diablo’, dejó en el plantel albiverde la impresión de que el resultado pudo ser mejor.
A esa molestia deportiva se suma la inconformidad que persiste por el gol anulado a José Flores, una acción que, según el criterio del club, debió subir al marcador para el 2-0. En Oriente consideran que en esa jugada no existió falta, por lo que la decisión arbitral continúa generando malestar dentro del entorno refinero.
En medio de ese escenario, jugadores y cuerpo técnico recibieron el pago de otro mes de salario. El desembolso se realizó gracias a un adelanto de los derechos de televisión correspondientes a la temporada 2027, recursos que alcanzaron para cancelar una planilla salarial del plantel profesional y del cuerpo técnico que encabeza el paraguayo Gustavo Florentín.
La situación, sin embargo, sigue siendo complicada para otros sectores del club. Los trabajadores del área administrativa continúan a la espera de sus haberes, con salarios pendientes de este año y de 2025, lo que representa una deuda acumulada de aproximadamente seis meses. A ellos se suma el personal de utilería, que tampoco ha recibido sus pagos, al igual que el cuerpo médico, que arrastra deudas similares.
Mientras tanto, el primer plantel retomó ayer por la mañana los entrenamientos con una sesión de recuperación para los futbolistas que tuvieron actividad el domingo ante Guabirá. Sin pausa, el cuerpo técnico ya puso la mirada en el siguiente desafío: el duelo de ida de los playoffs de la Copa Bolivia, en el que Oriente Petrolero recibirá este miércoles a Nacional Potosí en el estadio Tahuichi Aguilera de Santa Cruz de la Sierra.