El Real Madrid resolvió con una victoria convincente su compromiso de Champions ante el Leipzig, en un partido que sirvió para reforzar la confianza del equipo justo antes del Clásico. El conjunto blanco arrancó con un ritmo pausado y con dificultades para enlazar transiciones limpias, pero acabó imponiéndose gracias a los goles de Bernardo Silva, Arda Güler, Mbappé y Diomande, en una noche en la que solo el tanto de Tidiam Gomis impidió que Courtois cerrara la portería a cero.
El encuentro comenzó con señales de advertencia por parte del Leipzig, que trató de aprovechar la falta de precisión inicial del Real Madrid. El equipo de Mourinho, que había reservado a Diomande, Konaté, Cucurella y Tchouaméni pensando también en el duelo liguero frente al FC Barcelona, tardó en asentarse. Durante los primeros minutos, el balón circuló con poca profundidad y sin demasiada claridad, mientras Arda Güler intentaba asumir el mando en el centro del campo con escasos apoyos y Vinicius no terminaba de encontrar su sitio en banda.
La primera ocasión clara llegó del lado alemán, cuando Romulo se plantó ante Courtois, aunque el central alemán apareció a tiempo para cortar la acción. A partir de ahí, el Real Madrid empezó a ganar presencia con posesiones más largas y un mayor control del juego, moviendo el balón de lado a lado hasta encontrar espacios. El Leipzig, sin embargo, siguió amenazando con acciones aisladas y obligó a Courtois a intervenir con una gran parada abajo, una de las acciones más destacadas del primer tiempo.
La jugada que abrió el marcador llegó tras una acción elaborada en la que Mbappé se revolvió en el área y cedió para Valverde, que asistió a Güler en el punto de penalti. El disparo del turco superó al portero Vandevoordt, pero el balón quedó muerto sobre la línea y Bernardo Silva, actuando como delantero, apareció para empujarlo y firmar el 1-0. Ese gol, justo antes del descanso, cambió por completo el tono del partido y dejó al Leipzig tocado anímicamente. Antes del intermedio, Vinicius todavía tuvo una ocasión para ampliar la ventaja, pero el guardameta visitante respondió con firmeza.
La segunda parte comenzó con ambiente de Clásico en la grada, con cánticos contra el FC Barcelona y Laporta, y el Real Madrid no tardó en ampliar su ventaja. Bernardo Silva volvió a participar en la acción con un centro al segundo palo que Mbappé remató y que Arda Güler terminó de empujar a portería vacía para hacer el segundo. Con el 2-0, el equipo blanco mantuvo la iniciativa y siguió buscando un tercer gol que cerrara definitivamente el partido.
El Leipzig trató de reaccionar con alguna llegada aislada, pero el Real Madrid se mostró sólido en defensa y Valverde volvió a rendir en el lateral derecho, una posición en la que se reafirmó pese a no ser la suya habitual. Mourinho aprovechó el contexto para seguir moviendo el banquillo de cara al duelo del domingo ante el Barcelona, dando entrada a Diomande y Cucurella por Vinicius y Carreras, y más tarde retirando a Güler entre la ovación del Bernabéu.
Con el partido ya encarrilado y sin demasiada urgencia por parte de ninguno de los dos equipos, Mbappé acabó encontrando su premio con el tercer tanto del Real Madrid, que dejó el choque definitivamente sentenciado. El Leipzig aún logró anotar por medio de Tidiam Gomis, un gol que rompió la posibilidad de dejar la portería a cero, pero la respuesta blanca fue inmediata: Diomande apareció poco después para firmar el cuarto y cerrar una noche redonda para los de Mourinho. El árbitro puso fin al encuentro sin más sobresaltos y el Real Madrid se llevó tres puntos valiosos y una victoria que refuerza su impulso antes del Clásico.