El Real Madrid confirmó en El Sardinero el excelente momento de forma que atraviesa desde el inicio de la temporada y se llevó una victoria contundente por 0-3 ante un Racing de Santander que, hasta ese encuentro, no había perdido en casa. El equipo blanco firmó un partido muy completo y supo imponer su superioridad desde los primeros minutos, aunque el arranque estuvo marcado por una acción polémica que terminó abriendo el marcador.
Después del triunfo logrado en Barcelona, el conjunto madridista llegaba a Santander con la necesidad de refrendar aquel resultado y lo hizo desde el inicio con una puesta en escena dominante. Se adueñó del balón, instaló el juego en campo rival y empezó a generar peligro con rapidez. Primero lo intentó Güler y poco después Bellingham rozó el gol con un cabezazo que Agirrezabala consiguió sacar prácticamente sobre la línea.
La insistencia blanca encontró premio poco después del minuto diez, cuando el árbitro José Luis Munuera señaló penalti en una acción muy discutida por un derribo de Prati sobre Mbappé. El delantero francés asumió la responsabilidad y transformó la pena máxima con un disparo potente, imposible para el guardameta del Racing, para firmar el 0-1.
El tanto obligó al conjunto local a dar un paso al frente y el Racing empezó a tener algo más de presencia en campo contrario, con algunas aproximaciones que inquietaron a Courtois. Sin embargo, ese cambio de escenario también dejó más espacios a la espalda de la defensa verdiblanca, algo que el Real Madrid aprovechó con una transición rápida en la que Güler filtró un pase preciso a Bellingham. El centrocampista inglés resolvió con un recorte ante la salida de Agirrezabala y marcó el 0-2 a portería vacía.
La situación se complicó todavía más para los locales con la lesión de rodilla de Álvaro Mantilla, capitán del equipo y uno de los jugadores que más intensidad aporta al juego racinguista. Su retirada del campo llegó poco después del segundo gol visitante y terminó de lastrar las opciones de reacción del conjunto cántabro.
Con el partido bajo control, el Real Madrid siguió manejando el ritmo y cada llegada al área rival transmitía sensación de peligro. Antes del descanso, esa superioridad quedó reflejada en el tercer tanto, obra de Diomande, que aprovechó un rechace tras un saque de esquina para conectar un potente disparo desde la frontal y dejar el encuentro prácticamente sentenciado.
En el inicio de la segunda parte, el Racing trató de responder con orgullo y consiguió empujar durante algunos minutos al Real Madrid hacia su propio campo. Al equipo de Xabi Alonso le costó más salir con el balón controlado, aunque cada vez que lograba superar la medular lo hacía con amenaza. Mbappé incluso rozó el cuarto con un tiro desde la frontal que se estrelló en el poste izquierdo de la portería de Agirrezabala, aunque la acción quedó invalidada por fuera de juego.
El Racing tuvo una oportunidad mínima de meterse de nuevo en el encuentro cuando el árbitro señaló penalti por mano de Tchouameni. Sin embargo, la jugada quedó anulada tras la intervención del VAR, que avisó al colegiado para que revisara la acción y entendiera que el balón había golpeado primero en el pie del futbolista madridista antes de tocarle en la mano.
A partir de ahí, el Real Madrid administró con solvencia su ventaja y no pasó apuros para mantener el control del partido. Incluso dispuso de alguna opción para ampliar el marcador, aunque el resultado ya no volvió a moverse y el 0-3 se mantuvo hasta el final.