El Ministerio de Defensa de Bolivia informó que, entre el 1 de junio y el 29 de octubre, 114.048 familias resultaron afectadas por las sequías que golpean a varias regiones del país, en un contexto en el que el Gobierno declaró la emergencia nacional por la incidencia del fenómeno climático de El Niño.
Según precisó la cartera de Estado en un comunicado, la cifra reúne tanto a las familias consideradas “afectadas”, es decir, aquellas perjudicadas en sus actividades, como a las “damnificadas”, que son las que sufrieron pérdidas directas en sus medios de subsistencia. El reporte también da cuenta de 1.486 comunidades impactadas, además de 167.511 hectáreas de cultivos afectadas, de las cuales más de 60.000 presentan perjuicios, y 75.013 cabezas de ganado perdidas.
El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, señaló que en distintas regiones del país “está lloviendo menos de lo necesario”, una situación que, de acuerdo con lo expuesto, afecta sobre todo al altiplano y a los valles. Al mismo tiempo, advirtió que en otras zonas, como los llanos, podrían presentarse lluvias intensas, inundaciones y desbordes de ríos.
“En una parte del país puede faltar agua mientras en otra puede llegar demasiada. Los pronósticos no significan que todos estos desastres necesariamente ocurrirán. Son advertencias que nos permiten prepararnos”, afirmó Justiniano, citado en la nota oficial.
La declaración de emergencia nacional fue dictada en la víspera por el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, con el objetivo de habilitar recursos “económicos y humanos” para hacer frente a la sequía y anticiparse a los primeros efectos del fenómeno de El Niño. El decreto 5759, ya publicado en la Gaceta Oficial de Bolivia, establece la emergencia ante el “inminente riesgo de heladas, granizadas, incendios forestales, inundaciones, riadas y desbordes asociados al fenómeno El Niño 2026-2027”.