Elena Quispe Tincuta es una de las integrantes de las ‘Cholitas escaladoras’ de La Paz, un grupo que ha llevado su identidad, su vestimenta y su historia hasta algunas de las montañas más importantes del país y también a la pantalla grande. En una entrevista con Natali Justiniano para el espacio ‘En Confianza’ de EL DEBER Tv, la escaladora aymara repasó el camino que la llevó desde una comunidad de la provincia Murillo hasta las cumbres que hoy la han convertido en una figura reconocida dentro y fuera de Bolivia.
Quispe contó que creció en el campo, en una zona turística de Murillo, donde aprendió desde pequeña a pastorear ovejas, llamas y chanchos, además de sembrar papa para elaborar chuño. Esa vida rural, explicó, marcó su carácter y también fortaleció su orgullo por representar a una mujer indígena aymara que ha demostrado de lo que es capaz una cholita en escenarios que durante mucho tiempo parecían reservados para otros. Al hablar de sus ascensos, describió la sensación de llegar a la cima como un momento de libertad absoluta, casi como si estuviera volando.
Uno de los pasajes más personales de la entrevista estuvo relacionado con el significado de la pollera en su vida. Elena recordó que perdió a su padre cuando tenía ocho años y que, desde entonces, tuvo que salir adelante junto a su madre y sus hermanos. En ese contexto, vestir pollera adquirió para ella un valor especial, al punto de compararlo con un superpoder. Para Quispe, ponerse la pollera es una forma de afirmarse y de cargar con fuerza una identidad que no solo la representa, sino que también la impulsa.
La idea de empezar a escalar montañas llegó de la mano de su hermana Alicia, a quien identifica como la pionera de las cholitas escaladoras. Según relató, Alicia fue la primera mujer en subir al Huayna Potosí y eso la motivó a seguir sus pasos. Desde entonces, las tres hermanas han continuado juntas en la conquista de montañas, acompañándose y avanzando en equipo. Ese proceso, dijo, también significó romper con los roles tradicionales asignados a las mujeres y decidir que ella no quería limitarse a ser ama de casa, sino viajar, escalar y hacer lo mismo que hacen los hombres.
Quispe también habló de la discriminación que enfrentaron en sus primeras incursiones en la montaña. Recordó que recibieron cuestionamientos sobre lo que hacían allí y que esa experiencia, lejos de detenerlas, las empujó a seguir adelante. En su caso, la pollera y el aguayo no solo son parte de su cultura, sino también elementos prácticos que la abrigan frente al frío. Además, explicó que se preparan físicamente jugando fútbol, trotando por las mañanas y entrenando en el glaciar del Huayna Potosí, mientras que en temporada baja continúan practicando en otras montañas.
La entrevista también abordó la experiencia que vivieron al participar en la película Cholitas, proyecto que surgió a partir del contacto con Jaime Murciego, director español del documental. Quispe relató que él conoció la historia del grupo tras leer una nota sobre las cholitas escaladoras y luego les propuso grabar un tráiler en el Huayna Potosí para buscar financiamiento en su país, con la idea de llevarlas al Aconcagua, la montaña más alta de Sudamérica. En ese momento, dijo, no imaginaron la dimensión que alcanzaría el proyecto ni que ellas mismas terminarían siendo protagonistas de una película que las llevaría a pantallas gigantes y a distintos países.
Al verse en el cine por primera vez, Elena confesó que no podía creer lo que estaba viendo. También recordó las duras condiciones que enfrentaron durante la filmación, con frío extremo, viento intenso y momentos en los que el guía advirtió que quizá no lograrían la cima. Aun así, la experiencia terminó convirtiéndose en una plataforma de visibilidad internacional.
Quispe agradeció el trabajo del director y de la película por haber mostrado al mundo la historia de las cholitas escaladoras. Dijo que gracias a ese proyecto han sido conocidas en países como España y Francia, y que incluso la promoción de la cinta hizo que su imagen circulara en distintos lugares. También señaló que turistas extranjeros se le acercan y le dicen que la vieron en Cholitas, una señal de cómo aquella experiencia trascendió la montaña y se convirtió en una ventana para mostrar su historia y la de