Los habitantes del municipio de Uriondo han expresado su preocupación por la situación de las plantas de producción de tuberías de plástico y de jugos y mermeladas, adquiridas con fondos del Prosol, que se encuentran en estado de abandono. Jerber Quispe, líder campesino de la región, ha solicitado a la gobernación que tome medidas para resolver este problema y ha propuesto la contratación de un ingeniero industrial o un profesional especializado para llevar a cabo un diagnóstico de la maquinaria adquirida.
Quispe ha señalado que los líderes comunitarios no tienen conocimiento sobre el tipo de equipos y maquinaria que se compraron durante la administración anterior. Subrayó la necesidad de evaluar el estado de estos recursos, que, a pesar de haber costado 8 millones de bolivianos, han estado inactivos desde 2021. Es fundamental que se busquen recursos públicos para reactivar su funcionamiento, en lugar de permitir que continúen en desuso.
Además, los comunarios han planteado la posibilidad de establecer un nuevo marco administrativo desde la gobernación que permita a las comunidades beneficiarias del Prosol, que no han recibido apoyo desde 2022, retomar este programa. Quispe ha enfatizado que la responsabilidad de esta situación no recae en los actuales dirigentes campesinos, sino en las gestiones anteriores, como la de Fernando Barrientos, que impulsaron el proyecto sin la debida planificación.
El dirigente ha manifestado su intención de continuar buscando soluciones y ha mencionado la posibilidad de convocar a otra reunión con la gobernación para solicitar el cierre de los casos relacionados con el Prosol y su remisión a la Contraloría. También ha sugerido la realización de una auditoría para determinar responsabilidades, con el objetivo de que las familias productoras no sigan enfrentando las consecuencias de no recibir apoyo durante más de tres años.
Quispe espera que para el año 2025 se logre una resolución satisfactoria para la entrega del Prosol a las comunidades de Uriondo. Asimismo, ha indicado que se prevé una situación similar en Cercado, donde se planeaba la instalación de una planta para la producción de malla antigranizo.
El dirigente ha destacado que más de mil familias de cuatro comunidades en Uriondo se ven afectadas por esta problemática, resultado de una iniciativa productiva que no prosperó tras su inicio en la gestión del gobernador Adrián Oliva. Aunque se le preguntó por qué se están tomando acciones ahora, después de más de cuatro años de gestión actual, Quispe aclaró que siempre han buscado soluciones a través del diálogo y el consenso, aunque hasta ahora no han recibido respuestas satisfactorias
