La escasez de combustibles ha desencadenado una situación crítica en las estaciones de servicio, donde largas filas y un creciente malestar entre los ciudadanos se han vuelto comunes. En la última semana, esta problemática ha escalado, afectando tanto a conductores como a aquellos que necesitan diésel o gasolina para sus actividades cotidianas. Las filas, que se extienden por varias cuadras, han generado desorden y, en algunos casos, enfrentamientos entre los afectados.
La demanda de carburantes ha aumentado, mientras que el suministro ha disminuido, lo que ha llevado a muchas estaciones a implementar restricciones en la venta. Un grupo particularmente afectado son los bidoneros, quienes compran combustible en bidones para uso personal o laboral. Con el objetivo de asegurar el abastecimiento a los vehículos, algunas estaciones han decidido no vender a estos compradores, alegando instrucciones de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH).
Un incidente notable ocurrió en la estación de servicio Don Daniel, situada en la avenida Circunvalación de Tarija. Testigos informaron que los compradores con bidones fueron apartados de la fila y se les negó la venta. Uno de los afectados compartió que estuvo esperando desde las 6 de la mañana y, tras varias horas, fue informado de que no podría comprar combustible en bidón.
En otra estación, se registraron tensiones entre los bidoneros, quienes supuestamente no respetaban el orden de la fila. La intervención policial fue necesaria para evitar que la situación escalara.
A pesar de que se ha mencionado que la ANH es la responsable de las restricciones en la venta de combustible en bidones, no se ha emitido un comunicado oficial que confirme esta información.
En cuanto a la postura del sector del transporte, Gabriel Pérez, dirigente de la Federación del Autotransporte 15 de Abril, apoyó la decisión de limitar la venta a los bidoneros. Argumentó que muchos de estos compradores revenden el combustible en el mercado informal a precios exorbitantes, llegando a venderlo a 10 bolivianos el litro, mientras que el precio subvencionado es de 3,74 bolivianos. Pérez indicó que han mantenido conversaciones con la ANH, sugiriendo que se suspenda la venta en bidones debido a la creciente congestión en las estaciones de servicio.
La crisis de carburantes también ha despertado la preocupación en diversos sectores productivos, que están viendo comprometidas sus operaciones debido a la dificultad para acceder a combustibles. Agricultores, transportistas y pequeños empresarios han expresado su descontento ante la falta de garantías de suministro
