A pesar de la difícil situación económica que atraviesa el país, caracterizada por la escasez de divisas y combustible, el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Marcelo Montenegro, ha asegurado que Bolivia cumplirá puntualmente con el servicio de su deuda externa, desestimando la posibilidad de un default.

En el contexto actual, el Banco Central de Bolivia enfrenta dificultades para garantizar el suministro de combustible debido a la falta de divisas, lo que ha generado preocupación en diversos sectores.

En este marco, Víctor Rico, exsecretario de la CAF, ha señalado que la falta de pago de las obligaciones con los acreedores internacionales podría llevar al país a una situación de default. Rico enfatizó que si el Gobierno no logra cumplir con los pagos de los bonos soberanos, se vería obligado a declararse en default, lo que tendría repercusiones severas.

Sin embargo, el ministro Montenegro ha rechazado esta posibilidad en sus declaraciones a la prensa. Afirmó que el cumplimiento de las obligaciones de la deuda externa está garantizado y que se están realizando esfuerzos para asegurar el suministro de combustible, tal como lo ha indicado el presidente de YPFB.

Montenegro también destacó la responsabilidad del Gobierno en el cumplimiento de estos pagos. Agregó que, si se lograra acceder a los créditos que actualmente están bloqueados en la Asamblea Legislativa, que suman más de 1.667 millones de dólares, esto podría facilitar el manejo de los pagos de la deuda externa.

Por su parte, la ministra de la Presidencia, María Nela Prada, ha manifestado que, a pesar de las dificultades generadas por el bloqueo político en la Asamblea Legislativa, que ha restringido la entrada de dólares a la economía, el país ha logrado cumplir con sus obligaciones de deuda externa.

En términos de cifras, Bolivia destinó 1.810 millones de dólares al servicio de la deuda externa en 2022, mientras que en 2023 la cifra fue de 1.491 millones de dólares y se prevé un pago de 1.526 millones de dólares para 2024.

El default se refiere a la incapacidad de un deudor para cumplir con sus obligaciones de pago, lo que puede acarrear consecuencias severas, incluyendo el congelamiento de activos y una caída drástica en la percepción internacional del país

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