El sector del transporte en Bolivia ha decidido convocar un paro indefinido en un plazo de 72 horas si el gobierno no atiende sus demandas, que incluyen la crítica escasez de carburantes que afecta gravemente a la industria. Esta resolución fue anunciada por los líderes del sector, entre ellos Juan Carlos Borda, representante del Sindicato de Transporte Pesado, tras una reunión ampliada llevada a cabo en Sucre.
Durante este encuentro, se acordó que las federaciones de transporte de todos los departamentos del país otorgarían un plazo de tres días al gobierno para que responda a sus peticiones, con especial énfasis en la falta de diésel. Borda expresó la preocupación que existe en el sector, señalando que la situación ha alcanzado un punto insostenible.
Las largas filas en las estaciones de servicio, donde los conductores esperan por horas para abastecerse de combustible, son una clara manifestación de esta crisis. En localidades como Potosí, Camargo y Betanzos, los problemas son evidentes, y Borda enfatizó que la situación ha superado todos los límites razonables.
El dirigente también mencionó que, además de la escasez de carburantes, el mal estado de las carreteras en Tarija se ha agravado debido a las intensas lluvias recientes, lo que ha generado riesgos adicionales para el transporte.
Por su parte, Luis Caso Vaca, senador del MAS y representante del transporte libre, defendió las acciones del gobierno, señalando que la Administradora Boliviana de Caminos (ABC) está realizando trabajos de mantenimiento en las vías, aunque reconoció que no se puede cubrir la totalidad de los caminos. Afirmó que hay un presupuesto de 3.4 millones de bolivianos destinado al Plan Lluvias, el cual está siendo utilizado para atender las necesidades de mantenimiento vial, aunque la situación climática ha complicado los esfuerzos.
En relación a la escasez de carburantes, el gobierno ha solicitado una semana para normalizar el suministro. También se ha discutido la posibilidad de un aumento gradual en los precios de los combustibles, aunque esta medida requiere un análisis más detallado. Se ha propuesto que el servicio público de transporte continúe con la subvención en los precios, pero con un enfoque diferenciado para aquellos vehículos de alta gama que no deberían beneficiarse de esta medida
