Se conmemora hoy un año desde que el centro político de Bolivia, la Plaza Murillo en La Paz, fue escenario de una inusual incursión militar. El 26 de junio de 2024, unidades blindadas, bajo el mando del entonces comandante del Ejército, Juan José Zúñiga, se desplegaron en el corazón de la capital boliviana.
Desde la esfera gubernamental, se ha reiterado que el suceso de hace un año constituyó un grave intento de subvertir el orden democrático y truncar el mandato de las autoridades legítimamente elegidas. Las autoridades han confirmado que se mantienen en curso diversas acciones judiciales contra quienes son señalados como autores intelectuales y materiales de aquella arremetida contra la institucionalidad.
A pesar de aquel episodio, el ejecutivo ha enfatizado su compromiso con la continuidad de la gestión y la salvaguarda de la democracia, lo que se refleja en la proximidad de las elecciones generales, previstas para el 17 de agosto. El gobierno ha subrayado su determinación de proteger el derecho ciudadano al sufragio, advirtiendo contra cualquier intento de socavar el proceso electoral, especialmente por parte de grupos o facciones vinculadas a la oposición. Se ha asegurado que la administración del presidente Luis Arce actuará con firmeza para garantizar la celebración de comicios transparentes y seguros.
Por su parte, Juan José Zúñiga, quien permanece detenido como principal implicado en los hechos de la Plaza Murillo, ha sostenido que lo ocurrido no constituyó un intento de golpe de Estado. Ha expresado su pesar por lo que considera una criminalización de su persona y la de sus colaboradores, sugiriendo que han sido instrumentalizados políticamente sin que la verdad completa haya salido a la luz.
Cabe recordar que en abril de este año, el Ministerio de Gobierno, bajo la dirección de Eduardo Del Castillo en ese momento, divulgó un documental titulado ¿Qué pasó el 26J?, ofreciendo su perspectiva oficial sobre los eventos de aquella jornada
