Organizaciones representativas del gremio periodístico en Bolivia han manifestado su honda preocupación ante el aumento de agresiones, amenazas e intimidaciones dirigidas a profesionales de la prensa que cubren las recientes movilizaciones y bloqueos viales. Estas acciones, vinculadas a convocatorias impulsadas por el entorno del expresidente Evo Morales, han generado un clima de riesgo para quienes ejercen la labor informativa.
En los últimos días, se ha observado una escalada en la descalificación pública de los medios de comunicación y la proliferación de mensajes hostiles en plataformas digitales. Este ambiente adverso dificulta el trabajo de los periodistas y pone en peligro su integridad. Se ha denunciado específicamente incidentes violentos registrados durante la cobertura de bloqueos en la ruta hacia Laja, donde comunicadores fueron objeto de increpaciones y ataques directos.
Existe la percepción de que estas hostilidades son fomentadas desde las bases y la dirección afín al expresidente Morales, con el aparente propósito de estigmatizar a la prensa. La estrategia buscaría, según las organizaciones, ocultar posibles acciones violentas y difundir información sesgada, lo que contribuye a profundizar la polarización social en el país. Se señala que esta táctica de desprestigio contra periodistas y medios recuerda prácticas observadas durante la gestión gubernamental anterior.
Los gremios periodísticos enfatizan que estos actos de violencia constituyen una seria vulneración a la libertad de prensa, pilar fundamental de la democracia, y menoscaban el derecho inalienable de la ciudadanía a acceder a información veraz y plural. La seguridad de los comunicadores no solo es una cuestión individual, sino que afecta directamente la capacidad del periodismo para cumplir su rol fiscalizador e informativo en una sociedad democrática.
Ante esta situación, se ha instado a los propietarios de medios y responsables editoriales a fortalecer las medidas de protección para su personal que trabaja en el terreno. Asimismo, se ha elevado una exigencia al Gobierno nacional para que asuma con mayor determinación y eficacia su responsabilidad en la salvaguarda del ejercicio periodístico, garantizando la investigación exhaustiva y la sanción ejemplar de los responsables de las agresiones y amenazas.
Finalmente, se ha hecho un llamado a todos los actores del ámbito político y social a repudiar categóricamente la violencia en cualquiera de sus formas y a reafirmar el compromiso con los cauces democráticos como la vía indispensable para superar la compleja crisis económica y política que atraviesa Bolivia
