En vísperas del 24 de enero, fecha en la que se celebra la tradicional Feria de la Alasita, la ciudad de La Paz se llena de una atmósfera cargada de expectativa y fervor. Artesanos dedicados a la creación de miniaturas ultiman los detalles en sus puestos, donde exhiben una amplia variedad de objetos en miniatura que reflejan la creatividad y la cultura local. Desde diminutas casas y vehículos hasta billetes y figuras que representan diversas profesiones, la oferta es tan diversa como imaginativa. Incluso se pueden encontrar pequeñas figuras de gallos y gallinas, destinadas a quienes buscan atraer el amor.
La palabra “Alasita”, que en aymara significa “cómprame”, da nombre a esta feria en la que los objetos miniaturizados, conocidos como “illas”, funcionan como amuletos que simbolizan prosperidad y buena fortuna. La tradición indica que estos objetos deben adquirirse preferentemente al mediodía del 24 de enero, momento en que se realiza un ritual cargado de significado espiritual. Este acto, que combina elementos de fe y sincretismo cultural, une creencias ancestrales con prácticas religiosas contemporáneas.
Un recorrido por las principales calles donde se desarrolla la feria revela la gran variedad de productos que los artesanos ofrecen. Entre las novedades para esta edición destacan las miniaturas de los famosos “cholets” de El Alto, que ahora incluyen puertas móviles, así como representaciones de símbolos internacionales como la Torre Eiffel y el Titanic, además de figuras de personajes populares de cómics y caricaturas. También son populares las casitas de vidrio pintadas a mano, tiendas de barrio con sus productos en miniatura y una amplia gama de vehículos que van desde camiones de carga hasta maquinaria pesada.
La feria no solo ofrece objetos decorativos, sino también miniaturas que representan prendas de vestir y materiales de construcción, ideales para quienes desean simbolizar proyectos personales como la renovación del hogar o la adquisición de ropa nueva. Entre los artículos más llamativos se encuentran las alcancías, que en esta ocasión incluyen figuras de capibaras y personajes de la cultura pop, desde clásicos de Disney y Los Simpson hasta figuras de anime como Naruto y Goku.
Además, la feria exhibe figuras de “hormiguitas obreras”, que representan una amplia gama de profesiones, desde médicos e ingenieros hasta agricultores y artistas, reflejando la diversidad laboral de la sociedad. Un elemento tradicional de la celebración es el intercambio de billetes miniatura acompañado de la frase “que sea en buena hora”, un gesto que simboliza deseos de prosperidad económica.
En cuanto a los símbolos de la búsqueda del amor, las figuras de gallitos y gallinitas de yeso son obsequiadas siguiendo la tradición: las gallinitas para hombres solteros y los gallitos para mujeres sin pareja. Todos estos elementos giran en torno a la figura central de la feria, el Ekeko, conocido como el “Dios de la Abundancia”. Este personaje, representado como un hombre pequeño y sonriente cargado con múltiples objetos, es el símbolo máximo de la prosperidad y la buena fortuna.
La esencia de la Feria de la Alasita reside en la combinación de la cosmovisión andina, la religión católica y las expresiones artesanales urbanas. Esta mezcla se manifiesta en los rituales que acompañan la feria: al mediodía, sacerdotes católicos bendicen las miniaturas con agua bendita, mientras que yatiris realizan ofrendas y sahumados con palo santo e incienso, elevando oraciones a las deidades ancestrales para que se cumplan los deseos de los participantes.
Este evento cultural ha trascendido las fronteras locales y ha sido reconocido internacionalmente. En 2017, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) declaró la Feria de la Alasita como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, destacando la importancia de sus recorridos rituales y la riqueza de esta tradición que combina fe, arte y cultura en un solo espacio
