Este jueves se desarrolló una nueva jornada de inspecciones en hornos de pan en la ciudad, luego de que la Confederación Nacional de Panificadores de Bolivia anunciara un aumento de 0,80 bolivianos en el precio del pan de batalla. La Alcaldía respondió con operativos en distintos macrodistritos para verificar las condiciones de producción y venta del producto.

La intendenta municipal, Andrea Ascarrunz, informó que entre 10 y 12 hornos fueron intervenidos durante las acciones encabezadas por el alcalde Iván Arias. De todos ellos, solo uno fue clausurado, perteneciente a un dirigente del sector, debido a serias deficiencias en materia de salubridad detectadas en sus instalaciones.

Las inspecciones se concentraron en zonas como Villa Victoria, El Tejar y Cotahuma. En particular, el horno clausurado presentó evidencias de falta de higiene, incluyendo la presencia de excrementos de roedores, lo que motivó la suspensión inmediata de sus actividades. A pesar de que el responsable del establecimiento minimizó la situación, señalando que dichos residuos no formaban parte del proceso productivo, las autoridades municipales mantuvieron la medida.

Durante el operativo, el alcalde Arias manifestó su preocupación por la calidad de los productos y las condiciones en que se elaboran, enfatizando que los hornos deberían ser un ejemplo para el sector. También se detectaron latas oxidadas y otros indicios de insalubridad en la producción.

En otro punto de la ciudad, en la zona de Villa Fátima, los funcionarios municipales enfrentaron agresiones mientras realizaban controles en un horno cercano a la terminal de Minasa, resultando cuatro trabajadores con contusiones. Este hecho fue repudiado por las autoridades, que reiteraron la importancia de mantener el orden durante las inspecciones.

Además de verificar las condiciones sanitarias, se controló el peso y tamaño del pan en alrededor de 60 a 65 puntos de venta. La mayoría cumplía con el peso estándar de entre 75 y 80 gramos, aunque se detectó un establecimiento que ofrecía pan con un peso inferior, entre 50 y 55 gramos, por lo que se notificó a los responsables para esclarecer la procedencia.

Las autoridades municipales anunciaron que los operativos continuarán en los próximos días, incluyendo inspecciones nocturnas y la expansión de los controles a otros macrodistritos de la ciudad. Estas medidas buscan establecer parámetros claros junto con el Gobierno Central, en un contexto donde se analiza un nuevo esquema de subsidio para la harina y la ruptura del convenio previo entre los panificadores y la administración nacional.

El aumento en el precio del pan y los controles generaron reacciones entre la población, que manifestó su descontento ante el incremento del costo del producto básico. Las autoridades mantienen su compromiso de supervisar la calidad y asegurar el cumplimiento de las normas sanitarias en toda la cadena de producción y comercialización del pan

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