La administración municipal de Tarija está explorando vías para mitigar el impacto del incremento en el costo del pan que afecta a la población local. Una de las acciones prioritarias del alcalde se centra en la gestión de recursos clave, específicamente la harina.

Se están llevando a cabo conversaciones con instancias del gobierno central con el objetivo de facilitar la llegada de harina al departamento. Esto incluye la posibilidad de importar el producto desde Paraguay sin la aplicación de aranceles, así como asegurar acceso a suministros de harina que cuenten con algún tipo de subvención. Complementariamente, se buscará una reunión con la autoridad aduanera nacional para coordinar procedimientos que agilicen el ingreso de bienes de primera necesidad.

Este esfuerzo surge en un contexto de preocupación ciudadana por la escalada de precios del pan. Representantes de organizaciones vecinales habían sugerido previamente que el gobierno local utilizara los Centros de Autoempleo y Producción (CAP) para elaborar pan de manera artesanal y ofrecerlo a precios accesibles en las diversas zonas de la ciudad.

El alcalde ha confirmado que las instalaciones de los CAP están disponibles. Sin embargo, ha matizado que estos centros fueron concebidos principalmente para fines de capacitación y formación, no para una producción a gran escala. Enfatizó que la disponibilidad de harina es el factor determinante para cualquier iniciativa de este tipo, señalando que las instalaciones por sí solas no resuelven el problema si falta la materia prima.

Respecto a las gestiones en curso, el titular del ejecutivo municipal ha manifestado que no hay certeza de que constituyan una solución definitiva si no se logra una disminución en el precio base de la harina. Subrayó, además, que el fenómeno del aumento de precios no es exclusivo de Tarija, sino que se manifiesta a nivel nacional.

Mientras se aguarda una respuesta de las autoridades nacionales, la alcaldía considera la emisión de una normativa local que permita el uso de los centros CAP en coordinación con los distritos. No obstante, se reconoce que la capacidad de estos centros, incluso si se activaran, solo podría cubrir una fracción limitada de la demanda de pan en la ciudad, estimándose en hasta un 20%, una situación que se ve agravada por la actual paralización de actividades por parte del gremio de panaderos

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