La Asamblea Legislativa Plurinacional formalmente dio inicio a su última sesión correspondiente al periodo constitucional 2020-2025 este viernes por la mañana. Los procedimientos, que comenzaron a las 08:45 en el nuevo complejo legislativo en La Paz, inmediatamente pasaron a la lectura habitual de la correspondencia oficial.
Tras esta formalidad inicial, los legisladores procedieron a abordar el proyecto de Ley Excepcional de Suspensión Temporal de Embargos y Ejecución de Procesos Judiciales por Créditos de Vivienda de Interés Social. Durante el debate de esta importante pieza legislativa, la cual había obtenido previamente la aprobación en la Cámara de Diputados antes de ser modificada en el Senado, la senadora Andrea Barrientos, en representación de Comunidad Ciudadana, propuso la postergación de su consideración. A pesar de este llamado a la demora, la propuesta fue sometida a votación, y la mayoría de los asambleístas optó por proseguir con la deliberación programada.
La sesión se desarrolló en un ambiente de palpable tensión, marcada por frecuentes interrupciones y acalorados intercambios verbales durante diversas intervenciones legislativas. El presidente de la Asamblea, David Choquehuanca, enfrentó reiterados cuestionamientos sobre su liderazgo a lo largo de los procedimientos. En un momento dado, en medio del aumento de las voces, intervino para solicitar orden, subrayando la importancia de preservar la imagen de la institución durante su reunión de clausura.
Según la agenda establecida para este encuentro final, una vez concluido el tratamiento del mencionado proyecto de ley, la asamblea tiene previsto recibir los informes del presidente de la Cámara de Diputados, Omar Yujra, y del presidente de la Cámara de Senadores, Andrónico Rodríguez. La culminación de los eventos del día, enumerada como el quinto y último punto, implica la clausura oficial de las sesiones legislativas correspondientes al periodo constitucional 2020-2025.
Este mandato legislativo llega a su fin tras haber sido objeto de considerable escrutinio público. La gestión de estos asambleístas ha sido frecuentemente criticada por su percibida ineficacia y, notablemente, por numerosos incidentes de confrontación verbal y física que empañaron varias sesiones, generando una desaprobación generalizada
