La asambleísta departamental Carmen Rosa Valencia ha articulado recientemente su inquietud respecto a dos problemáticas que inciden directamente en el bienestar animal dentro de la comunidad. Sus declaraciones se centraron en la sustracción de recursos destinados al cuidado de animales sin hogar y en un reciente incidente que involucra a perros de razas consideradas peligrosas.
En relación con el primer punto, Valencia lamentó profundamente el robo de insumos y materiales que voluntarios y activistas dedican con considerable esfuerzo al auxilio de animales en situación de calle. Subrayó la dedicación y el afecto que impulsa estas iniciativas, contrastándolos con la falta de escrúpulos de quienes se apropian de lo que se construye con fines altruistas. Ante la percepción de que delitos menores de esta índole a menudo no encuentran una resolución efectiva en el sistema judicial convencional, la legisladora instó a la ciudadanía a identificar y denunciar públicamente a los responsables de estos hurtos, sugiriendo el uso de plataformas digitales como medio para generar una reprobación social que impulse la vergüenza en los infractores.
Por otra parte, la asambleísta abordó el sonado caso de un ataque perpetrado por canes de raza peligrosa contra otro animal mestizo. Valencia precisó que los perros agresores, inicialmente confundidos con Pitbulls, corresponden a la raza American Terrier, la cual también figura en la normativa boliviana como potencialmente peligrosa. Destacó, sin embargo, una conducta inusual por parte del propietario de los animales implicados, quien compareció en la audiencia y ofreció disculpas, a diferencia de otros casos donde la ausencia del dueño requiere intervención policial. Adicionalmente, señaló que los perros agresores presentaban condiciones físicas desfavorables.
La propietaria del can agredido ha manifestado su intención de interponer una querella formal, rechazando cualquier posibilidad de conciliación. Valencia respaldó esta postura, enfatizando que este tipo de situaciones no deben resolverse mediante acuerdos extrajudiciales, y que la dueña del animal, siendo abogada, está decidida a llevar el proceso hasta sus últimas consecuencias para establecer un precedente.
Durante su intervención, la asambleísta también hizo hincapié en la problemática de la venta irregular de animales, una práctica que, según advirtió, lleva a muchas personas a adquirir mascotas sin un conocimiento adecuado de su raza o características, lo que puede derivar en incidentes de agresividad. En este contexto, Valencia hizo un llamado a la reflexión sobre la tenencia responsable de mascotas, subrayando la imperiosa necesidad de asegurar su vacunación, una alimentación adecuada y una supervisión constante para prevenir sucesos lamentables. Recalcó la distinción entre el razonamiento humano y el comportamiento instintivo de los animales.
Finalmente, en cuanto al destino de los perros agresores, Valencia reconoció la imposibilidad de reintegrarlos a la comunidad debido al temor que su presencia genera entre los vecinos. No obstante, expresó su preocupación por la incertidumbre jurídica que rodea a estos animales, señalando la inviabilidad de su sacrificio, lo que complejiza la gestión de tales casos
