Los cuatro astronautas que han hecho historia al alcanzar la órbita lunar esta semana se preparan para enfrentar uno de los momentos más críticos de su misión: el reingreso a la Tierra. Este proceso, que se llevará a cabo este viernes, es tan crucial como el despegue y conlleva desafíos significativos. Durante la caída, los astronautas experimentarán una aceleración que multiplicará su peso por cuatro y se verán expuestos a temperaturas extremas que se acercan a la mitad de las que se registran en la superficie del Sol.

El aterrizaje está programado para la tarde del viernes en una zona del Océano Pacífico, situada a unas 2.000 millas náuticas (3.704 kilómetros) de distancia. A bordo de la cápsula Orión, los astronautas Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen depositan su confianza en el escudo térmico de la nave, el cual es fundamental para protegerlos durante esta fase crítica.

La NASA ha planificado con meticulosidad esta etapa del viaje tras el exitoso despegue de Artemis II, que tuvo lugar el 1 de abril en Florida. Ahora, los astronautas enfrentan aproximadamente 13 minutos de intensa actividad al ingresar a la atmósfera terrestre, un proceso que culminará con una zambullida de la cápsula a unas pocas centenas de millas de la costa de San Diego, California.

Carlos García-Galán, ingeniero español y responsable del programa Moon Base de la NASA, explicó recientemente que las maniobras más peligrosas son aquellas relacionadas con el lanzamiento y el reingreso. En este último caso, el retorno permitirá alcanzar las velocidades necesarias para probar el escudo térmico diseñado para proteger a los astronautas ante las altas temperaturas generadas por la fricción al entrar en contacto con la atmósfera terrestre.

Jared Isaacman, administrador de la NASA, expresó su preocupación por la seguridad de los tripulantes y admitió que no estará tranquilo hasta verlos reunidos con sus familias. Rick Henfling, director de Vuelo para el Regreso de Artemis, también comentó sobre su inquietud respecto al reingreso desde que se asignó esta misión.

El retorno a la Tierra implicará un viaje eficiente en combustible gracias a una trayectoria libre atraída por la gravedad terrestre. Antes del ingreso atmosférico, Orión se separará del módulo de servicio aproximadamente 42 minutos antes del amerizaje. A una altitud de unos 120 kilómetros (75 millas), una docena de propulsores asegurarán que la cápsula esté correctamente orientada para su entrada.

Durante este proceso conocido como “bola de fuego”, Orión ingresará a la atmósfera a más de 40.200 kilómetros por hora (unas 25.000 millas), desacelerando rápidamente hasta alcanzar una tasa equivalente a cuatro veces la fuerza gravitacional. La efectividad del escudo térmico será vital para proteger tanto a la cápsula como a sus ocupantes frente a las temperaturas extremas que rondan los 5.000 grados Fahrenheit (2.760 grados centígrados).

A medida que se acerque al final de su descenso, Orión desplegará en fases un total de 11 paracaídas. Estos comenzarán a activarse a unos 2.700 metros sobre el océano y reducirán significativamente la velocidad hasta menos de 32 kilómetros por hora (20 millas).

Después haber recorrido más de 640 mil millones de kilómetros (unas 400 mil millas náuticas), se espera que Orión americe sin contratiempos y sea recuperada por las fuerzas armadas estadounidenses. La recuperación puede tardar entre 30 y 45 minutos tras el amerizaje.

Lili Villarreal, directora del área encargada del Aterrizaje y Recuperación dentro del programa Artemis, ha manifestado su esperanza en lograr un rescate tan exitoso como el realizado durante Artemis I en 2022. En esta ocasión, buzos serán los primeros en acercarse a Orión para evaluar las condiciones del aire y el agua circundante antes de permitir que los astronautas abandonen la cápsula.

Una vez asegurada su seguridad, los astronautas serán trasladados mediante helicópteros hacia una plataforma inflable y luego llevados al barco donde recibirán atención médica inicial antes de ser trasladados finalmente a Houston (Texas). Mientras tanto, Orión será remolcada hacia su regreso al Centro Espacial Kennedy en Florida.

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