La comunidad de Catavi, en el municipio de Laja, se encuentra consternada tras el hallazgo del cuerpo sin vida de una mujer debajo de una cama en una vivienda local. Las investigaciones iniciales y la autopsia médico legal realizada han confirmado que la causa del fallecimiento fue asfixia mecánica por estrangulamiento, un dato crucial que apunta a un posible caso de feminicidio. Este trágico episodio ha movilizado a las autoridades y generado conmoción en esta zona rural.
La víctima fue identificada como Elsa Mamani, una mujer que vivía en esa comunidad desde hace años. Además del estrangulamiento, el examen forense reveló que presentaba lesiones visibles en el rostro y la cabeza, así como heridas punzocortantes superficiales. Aunque estas heridas no fueron la causa directa de su muerte, sugieren que la víctima sufrió violencia física antes del fatal desenlace. La ausencia de indicios de agresión sexual contribuye a delimitar el perfil del ataque y orienta las líneas de investigación hacia otros móviles.
El cuerpo fue descubierto por familiares durante la noche del lunes, quienes al ingresar a la vivienda encontraron a Elsa debajo de un mueble tipo catre. Este hallazgo inesperado generó alarma entre los vecinos y residentes del lugar, quienes ahora enfrentan la difícil realidad de un crimen violento dentro de su comunidad. Inmediatamente se convocó a personal especializado de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv), encargado de realizar el levantamiento legal del cadáver y trasladarlo para los estudios correspondientes.
La investigación preliminar señala al concubino de la víctima como principal sospechoso. Un hombre cercano a los 40 años con quien Elsa convivía desde hace casi veinte años y quien fue la última persona vista con ella antes del hecho. Ante esta situación, las fuerzas policiales han desplegado operativos para localizarlo y detenerlo, mientras se profundizan las pesquisas para esclarecer las circunstancias exactas que rodearon este desenlace fatal.
El director de la Felcv ha manifestado que el móvil aparente podría estar relacionado con conflictos pasionales, aunque esta hipótesis se mantiene en evaluación conforme avanza el proceso investigativo. La muerte de Elsa deja además una profunda huella en su entorno familiar: dos hijos adolescentes, de 16 y 17 años, quedan ahora en situación vulnerable tras perder a su madre. Ellos, junto al padre de Elsa, fueron quienes formalizaron la denuncia inicial ante las autoridades competentes.
El Ministerio Público continúa con las diligencias necesarias para esclarecer el caso. Esto incluye la toma de declaraciones tanto del círculo familiar como social cercano a la víctima con el fin de recopilar todos los elementos probatorios posibles. La intención es construir un caso sólido que permita imputar formalmente al presunto responsable bajo el delito específico de feminicidio, reflejando así el compromiso institucional para combatir este tipo de violencia y proteger a quienes quedan afectados por estos hechos.
Este episodio pone nuevamente sobre la mesa la problemática persistente de violencia contra las mujeres en diversas comunidades rurales y urbanas. La respuesta rápida e integral por parte del sistema judicial y policial resulta esencial no solo para hacer justicia en este caso particular sino también para enviar un mensaje contundente sobre la intolerancia hacia cualquier forma de agresión basada en género. Mientras tanto, los familiares enfrentan un duelo profundo y complejo ante una pérdida irreparable que impacta no solo sus vidas sino también el tejido social local
