Las autoridades sanitarias de Tarija han emitido una alerta sanitaria tras la confirmación de seis casos de chikungunya en la región autónoma del Gran Chaco, un hecho que ha encendido las alarmas debido al potencial riesgo de propagación de esta enfermedad viral. El reporte oficial detalla que los pacientes afectados provienen exclusivamente del municipio de Villamontes, una zona reconocida por su endemia histórica con respecto a esta patología transmitida por mosquitos. La distribución demográfica de los casos confirma la presencia del virus en diferentes grupos etarios, afectando a cuatro mujeres y dos varones, cuyas edades varían entre los siete y los 67 años. Entre ellos, destacan tres niños que actualmente reciben seguimiento médico continuo y se encuentran en estado estable, lo cual es un dato relevante para evaluar el impacto inmediato sobre la salud pública infantil.
Aunque hasta el momento no se ha declarado una emergencia sanitaria formal en Tarija, la alerta epidemiológica responde a la creciente incidencia de chikungunya en regiones vecinas, particularmente en el departamento de Santa Cruz, donde más de mil contagios han sido reportados y se ha decretado una emergencia sanitaria. Esta situación plantea un escenario preocupante para Tarija, dado que el movimiento poblacional entre departamentos podría facilitar la expansión del virus hacia nuevas áreas o incrementar los casos existentes. En este contexto, las autoridades sanitarias han recordado que el chikungunya no es un fenómeno nuevo para todos los municipios del Chaco; sin embargo, lo que difiere es la magnitud y frecuencia con que ahora se están presentando los casos. En años anteriores, la enfermedad aparecía como episodios aislados sin mayor repercusión epidemiológica, pero el incremento actual sugiere un cambio en las dinámicas de transmisión posiblemente relacionado con factores como la movilidad humana y las condiciones ambientales favorables para la proliferación del vector.
Los especialistas han señalado también las complicaciones asociadas al chikungunya, enfatizando que aunque muchos pacientes se recuperan sin secuelas graves, existe un riesgo significativo de manifestaciones crónicas principalmente caracterizadas por dolores articulares persistentes. Estas molestias suelen afectar especialmente las manos, hombros y cuello y pueden prolongarse por meses e incluso años después de superada la fase aguda de la enfermedad. Por ello, se recomienda a la población acudir a centros de salud ante cualquier síntoma compatible para recibir atención oportuna y evitar complicaciones.
Por otro lado, en relación al dengue —otra enfermedad transmitida por mosquitos— las autoridades informaron sobre un caso importado confirmado en Tarija. El paciente contrajo esta enfermedad en el departamento del Beni y representa un punto importante para la vigilancia epidemiológica local debido al riesgo latente de que personas infectadas puedan actuar como focos transmisores para mosquitos autóctonos. Aunque los índices generales de dengue han mostrado una tendencia a la baja en Tarija durante los últimos años, esta situación evidencia que el riesgo persiste y requiere medidas preventivas continuas para evitar brotes simultáneos o consecutivos.
En respuesta a este complejo escenario sanitario, Marcelo Magne, responsable del área de Epidemiología local, hizo un llamado enfático a la población para intensificar las prácticas preventivas contra la proliferación del mosquito vector. Entre estas recomendaciones figuran el uso constante de mosquiteros y repelentes personales, así como acciones comunitarias dirigidas a eliminar criaderos potenciales como recipientes con agua estancada donde los mosquitos puedan reproducirse. Además, subrayó la importancia fundamental de acudir rápidamente a los servicios médicos ante cualquier síntoma sospechoso para garantizar un diagnóstico temprano y reducir así el impacto epidemiológico.
Este conjunto de medidas preventivas es crucial no solo para controlar el brote actual sino también para proteger a toda la población vulnerable del departamento frente a estas enfermedades transmitidas por vectores que pueden generar desde cuadros febriles leves hasta complicaciones crónicas significativas. La alerta sanitaria vigente busca precisamente fortalecer esta vigilancia activa e incentivar una respuesta comunitaria coordinada que minimice riesgos futuros y preserve la salud pública regional
