La ciudad fronteriza de Bermejo enfrenta una crisis de agua potable que ha generado serias preocupaciones entre sus habitantes. Esta problemática se ha intensificado a lo largo de varias semanas, coincidiendo con el inicio de la temporada de lluvias en la región. A pesar de la existencia de un proyecto de aducción de agua desde San Telmo, que requirió una inversión superior a los 100 millones de bolivianos, la situación sigue siendo crítica y sin solución aparente.

Andrés Torrez Auza, asambleísta departamental por Bermejo, expresó su descontento ante esta situación, señalando que el proyecto, aunque entregado, aún no ha sido oficialmente recepcionado. Esto ha impedido que se implementen las mejoras necesarias en el sistema de abastecimiento. Torrez Auza enfatizó que las deficiencias no solo están relacionadas con el proyecto de aducción en sí, sino también con la falta de infraestructuras adecuadas, como bombas de agua y tanques de almacenamiento, que son fundamentales para garantizar un suministro constante.

Los efectos del mal tiempo han exacerbado la crisis. Las intensas lluvias han ocasionado derrumbes que dañaron las tuberías existentes, lo que llevó a demoras en las reparaciones que se extendieron por más de 15 días. Este retraso ha dejado a la población sin acceso al agua potable en un momento crítico del año, cuando el calor se hace más intenso. El pueblo está sufriendo con el calor y la falta de agua complica aún más la situación, lamentó el legislador.

Además del problema del agua, Torrez Auza mencionó otro aspecto preocupante: la acumulación de basura en las calles. Si bien el comercio es un motor importante para la economía local y beneficia a toda la población, también genera grandes cantidades de desechos que no están siendo gestionados adecuadamente. Hay mucha basura y falta de agua; a veces el tiempo pasa, pero los problemas persisten como hace 30 años, comentó, reflejando una frustración palpable ante la falta de soluciones efectivas.

La escasez de agua también afecta a los centros educativos en Bermejo. Muchos padres han comenzado a almacenar agua en baldes y otros recipientes para hacer frente a la crisis. Sin embargo, esta práctica puede tener consecuencias negativas: se convierte en un criadero potencial para mosquitos y aumenta el riesgo de enfermedades transmitidas por estos insectos. Torrez Auza subrayó que el sistema de salud local es débil y no está preparado para enfrentar un posible brote relacionado con estas condiciones.

El asambleísta reconoció que existen problemas básicos que deberían haberse abordado desde hace tiempo en Bermejo; sin embargo, hasta ahora no se han tomado las medidas necesarias para solucionarlos. La falta de acceso al agua potable y los problemas asociados representan un desafío crítico para la población local, que continúa esperando respuestas efectivas ante una situación cada vez más desesperante.

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