La temporada 2025 dejó sensaciones mixtas para Blooming, que se consolidó como el equipo más constante de Santa Cruz durante el año. A pesar de exhibir un fútbol atractivo y mantener un protagonismo sostenido, diversos factores externos y limitaciones internas impidieron que el club alcanzara logros significativos.
Desde los primeros partidos, bajo la dirección técnica de Mauricio Soria, el equipo mostró un nivel competitivo destacado, desplegando un juego ofensivo que lo posicionó rápidamente entre los principales aspirantes del fútbol boliviano. Su desempeño en el torneo de verano fue notable, alcanzando la final frente a Bolívar, donde aunque no logró el título, confirmó su capacidad para sostener un rendimiento elevado durante la temporada.
En el ámbito internacional, Blooming disputó la fase inicial de la Copa Libertadores contra El Nacional de Ecuador. La eliminación en la tanda de penales fue un golpe duro, especialmente considerando que el equipo había mostrado superioridad en el desarrollo de la serie. Esta derrota obligó al plantel a concentrarse plenamente en las competencias locales.
Con un calendario más acotado, el rendimiento del equipo se mantuvo sólido en gran parte del torneo todos contra todos. La dirigencia incorporó refuerzos extranjeros que aportaron calidad y experiencia, elevando el nivel del plantel. Jugadores como Franco Posse, Martín Alaniz, Nahuel Acosta, Santiago Etchebarne, Guido Vadalá y Matías Abisab respondieron de manera positiva cuando estuvieron disponibles, complementados por la veteranía del mediocampista venezolano Arquímedes Figuera, quien se perfilaba como una pieza fundamental en el esquema táctico.
Sin embargo, las lesiones afectaron significativamente la plantilla. Figuera quedó fuera por el resto de la temporada, Acosta sufrió una lesión en mayo que lo llevó a abandonar el club antes de finalizar el año, y Alaniz rescindió su contrato en las últimas fechas. Estas bajas profundizaron la falta de recambios en un equipo con un plantel reducido.
A pesar de estas dificultades, Blooming contó con el aporte de jóvenes talentos nacionales como Moisés Villarroel, Samuel Garzón (quien también se retiró anticipadamente por lesión), Richet Gómez, Richard Spenhay y Guilmar Centella, quienes brindaron energía y soluciones en momentos clave del torneo.
La regularidad del equipo se vio afectada por altibajos significativos. Conflictos internos entre cuerpo técnico y jugadores, junto con problemas económicos derivados de retrasos en los pagos salariales, desviaron la atención del aspecto deportivo y complicaron la lucha directa por el título frente a rivales como Always Ready, Bolívar y The Strongest.
Uno de los momentos más duros fue la contundente derrota por 10-1 ante Real Oruro en Oruro, resultado que impactó fuertemente en el ánimo del plantel y marcó un punto de inflexión en la campaña. No obstante, Blooming logró finalizar el torneo todos contra todos en la cuarta posición con 46 puntos, asegurando su clasificación a la fase previa de la Copa Sudamericana 2026, donde se enfrentará a San Antonio. Además, alcanzó las semifinales de la Copa Bolivia.
En el ámbito institucional, Sebastián Peña fue reelecto como presidente del club, asumiendo el reto de devolver estabilidad a la entidad y mantenerla como protagonista en el plano deportivo durante los próximos años
