Una delegación de alto nivel integrada por diez ministros y ejecutivos del sector privado, liderada por el presidente Rodrigo Paz Pereira, se desplazó a Brasil para sostener encuentros con sus homólogos en una reunión estratégica clave para Bolivia. El eje central de esta agenda gira en torno a la exportación de gas natural desde Bolivia hacia Brasil, un tema que adquiere gran relevancia económica y política para el país. En este contexto, surgen inquietudes importantes desde la Gobernación de Tarija y el colegio de ingenieros petroleros, quienes advierten sobre una posible modificación en la composición del gas destinado a la exportación, lo que podría implicar una redistribución del origen del recurso entre diferentes regiones productoras.
Desde hace meses, se viene analizando la posibilidad de revisar el “mix” o combinación del gas extraído de distintos pozos para destinarlo a las exportaciones o al mercado interno. Esta decisión tiene un impacto directo sobre las rentas departamentales, dado que la diferencia entre las regalías generadas por uno u otro destino es considerable. La preocupación principal recae en que un aumento del cupo de exportación proveniente de los pozos ubicados en Santa Cruz podría realizarse en detrimento de los pozos tarijeños, afectando así los ingresos que tradicionalmente ha recibido esta última región.
La historia petrolera y gasífera en Tarija está profundamente ligada a Petrobras, empresa brasileña que ha sido uno de los principales operadores en el territorio boliviano. Aunque Petrobras ha ido perdiendo su carácter estatal con el tiempo, sigue siendo un actor clave junto con Repsol, otra compañía que logró adaptarse a la nacionalización de hidrocarburos llevada adelante por Bolivia en 2006. Ambas empresas renegociaron sus contratos para mantener una relación beneficiosa mutua con el Estado boliviano.
Petrobras fue responsable principal de la explotación de los grandes campos tarijeños como San Alberto, San Antonio e Itaú. Estos campos fueron cruciales para abastecer aproximadamente un tercio del consumo gasífero brasileño durante su apogeo y generaron importantes ingresos en regalías para Tarija. Estos descubrimientos datan del gobierno de Jaime Paz Zamora cuando Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) aún era estatal antes de ser transferidos a Petrobras. De manera similar ocurrió con los campos Margarita y Incahuasi bajo la operación de Repsol.
Sin embargo, la producción en estos campos tarijeños ha mostrado una tendencia decreciente desde mediados de la década pasada. Mientras tanto, los campos ubicados en Santa Cruz han mantenido un desarrollo más estable e incluso han incorporado nuevas reservas como Incahuasi operado por Total. El pico productivo nacional se alcanzó entre 2013 y 2014 con ingresos petroleros superiores a 5.400 millones de dólares; no obstante, desde entonces los precios internacionales y la producción comenzaron a disminuir progresivamente.
Entre 2005 y 2016 Bolivia llegó a exportar cerca de 61 millones de metros cúbicos diarios principalmente hacia Brasil y Argentina; en ese entonces aproximadamente el 80% provenía exclusivamente de Tarija. Desde entonces comenzó un declive marcado particularmente en los campos gestionados por Petrobras, mientras que otras áreas lograron mantener o incrementar su producción gracias a nuevas inversiones.
Los datos recientes correspondientes al año 2025 muestran que la renta petrolera ha caído significativamente hasta alcanzar niveles mínimos comparados con años anteriores: apenas mil millones facturados frente a cifras mucho mayores registradas durante el auge. Según estimaciones oficiales desde Tarija, si no se incorporan nuevas reservas o pozos productivos próximamente, hacia 2029 Bolivia podría enfrentar una producción insuficiente para satisfacer tanto la demanda interna como los compromisos internacionales.
Petrobras mantiene instalaciones procesadoras ubicadas en Tarija diseñadas para potenciar rápidamente el flujo gasífero; asimismo opera dos áreas concesionadas junto a YPFB Chaco denominadas San Telmo y Astilleros dentro de la Reserva Nacional de Flora y Fauna Tariquía. Estas concesiones han generado rechazo social debido al impacto ambiental potencial sobre esa zona protegida.
En cuanto al cambio propuesto en el mix gasífero destinado a exportación durante 2025, Tarija produjo un promedio diario aproximado de 12,13 millones de metros cúbicos destinados al mercado externo generando ingresos por unos 104 millones dólares; mientras Santa Cruz produjo cerca de 10,36 millones diarios facturando alrededor de 99,6 millones dólares. Las proyecciones indican que esta brecha podría acortarse aún más debido al declive proyectado para Tarija y el desarrollo sostenido en Santa Cruz.
Campos como Incahuasi y Aquío se encuentran todavía en etapa expansiva vinculada directamente con las posibilidades futuras para incrementar exportaciones; esto genera presiones políticas y negociaciones dentro del gobierno nacional para aumentar la participación cruceña dentro del portafolio gasífero destinado al mercado internacional.
La inclusión del gobernador cruceño Luis Fernando Camacho dentro de esta delegación oficial ha generado mayor atención y susceptibilidad entre actores tarijeños debido a las implicancias territoriales y económicas involucradas. Más allá del vínculo vecinal entre ambas regiones y las interdependencias comerciales existentes, esta situación pone en evidencia tensiones latentes respecto al control prioritario sobre recursos estratégicos como es el gas natural.
En suma, Bolivia enfrenta un momento crucial donde las decisiones acerca del origen geográfico del gas destinado a exportación pueden impactar significativamente las finanzas departamentales e incluso comprometer el equilibrio productivo nacional ante escenarios futuros complejos si no se garantiza una adecuada incorporación de nuevas reservas hidrocarburíferas. La negociación con Brasil adquiere así una dimensión estratégica central tanto para preservar ingresos clave como para asegurar sustentabilidad energética interna frente a variaciones globales e internas del sector hidrocarburífero boliviano
