La selección boliviana de fútbol se encuentra en una etapa crucial de preparación, bajo la dirección del entrenador Óscar Villegas, quien está trabajando en la conformación definitiva del equipo que competirá en el decisivo encuentro contra Irak. Este partido, programado para el martes a las 23:00 horas (hora boliviana), es fundamental para que Bolivia aspire a sellar su clasificación al Mundial.
Durante el fin de semana, Villegas llevó a cabo intensas sesiones de práctica en Monterrey, donde comenzó a definir su alineación titular. En la portería, Guillermo Viscarra se perfila como el elegido para resguardar el arco boliviano. La defensa también comienza a tomar forma con Diego Medina, Luis Haquín, Efraín Morales y Roberto Carlos Fernández como los cuatro hombres encargados de proteger la retaguardia.
No obstante, la situación de Medina genera preocupación dentro del cuerpo técnico. El jugador no pudo completar el entrenamiento del domingo debido a una molestia física, lo que abre la posibilidad de que Lucas Macazaga asuma su lugar en caso de que su condición no mejore. Sin embargo, las primeras informaciones indican que la lesión no es grave y podría no afectar su participación.
En el mediocampo, Villegas mantiene a Gabriel Villamil como una figura clave y planea que forme una pareja en la contención con Robson Matheus. Esta decisión implica dejar fuera del once inicial a Héctor Cuéllar, lo que refleja un cambio estratégico en la búsqueda de mayor solidez en la zona media.
Un aspecto destacado de esta reestructuración es el retorno de Ramiro Vaca al centro del campo. Luego de haber jugado como extremo en el partido contra Surinam, Vaca asumirá un papel más organizador, lo que permitirá que Moisés Paniagua ocupe la banda izquierda y Miguel Terceros se sitúe por la derecha. Esta modificación táctica busca aprovechar las habilidades creativas de Vaca para generar más juego ofensivo desde el centro.
La línea ofensiva también podría experimentar cambios significativos. Juan Godoy tiene posibilidades de ser titular en lugar de Enzo Montero, lo que representa un intento por revitalizar el ataque boliviano tras los buenos resultados obtenidos cuando ambos jugadores ingresaron durante la segunda mitad del encuentro ante Surinam. Su inclusión busca capitalizar ese impulso positivo y mejorar la eficacia goleadora del equipo.
El encuentro contra Irak no solo es un desafío deportivo; representa una oportunidad histórica para Bolivia. Una victoria significaría el anhelado regreso a una Copa del Mundo, un sueño que ha despertado esperanzas y emociones entre los aficionados bolivianos. Con esta premisa y un equipo cada vez más definido, la selección se prepara para dar lo mejor en este trascendental compromiso.
