Este domingo, 19 de octubre, Bolivia se prepara para una jornada electoral decisiva que definirá el rumbo de la nación. Los ciudadanos acudirán a las urnas para elegir en segunda vuelta a su próximo presidente entre Rodrigo Paz Pereira, del Partido Demócrata Cristiano, y Jorge Tuto Quiroga, postulado por la alianza Libre. Quien resulte victorioso tendrá la compleja tarea de conducir al país a través de una de las etapas más desafiantes de su historia reciente, marcada por una prolongada recesión económica, tensiones en el ámbito institucional y el inminente cierre de un ciclo político de casi dos décadas dominado por el Movimiento al Socialismo.

La investidura del nuevo mandatario, programada para el 8 de noviembre, coincidirá con el año del Bicentenario de la fundación del país. Dependiendo del resultado, Bolivia podría inaugurar a su sexagésimo quinto presidente y dar inicio al nonagésimo periodo presidencial de su trayectoria republicana. Sin embargo, la cifra exacta de quienes han ocupado el Palacio Quemado desde 1825 es objeto de un persistente debate entre historiadores y entidades oficiales.

La diversidad en el conteo de los jefes de Estado bolivianos se explica por los distintos criterios aplicados. Por un lado, las instituciones electorales y legislativas suelen adoptar una perspectiva constitucional, que incluye únicamente a quienes fueron elegidos conforme a la Carta Magna o asumieron por sucesión legítima. Este enfoque, aunque con excepciones documentadas para figuras como Luis García Meza o militares que facilitaron transiciones, sitúa a Luis Arce Catacora (2020–2025) como el sexagésimo cuarto presidente en la historia republicana.

Por otra parte, una visión histórico-institucional más amplia, comúnmente empleada por historiadores y en compendios de referencia, incorpora a presidentes de facto, gobernantes provisionales y mandatarios interinos que ejercieron el poder, incluso si su legitimidad fue cuestionada. Bajo este criterio, el número de presidentes asciende a sesenta y siete. Un análisis aún más exhaustivo, propuesto por ciertos investigadores, eleva la cuenta a sesenta y nueve o más, al considerar a jefes de Estado que gobernaron por periodos extremadamente breves, de apenas días o incluso horas, como Sebastián Ágreda, Eusebio Guilarte o Mariano Enrique Calvo.

Gran parte de esta disparidad numérica se origina en la turbulenta sucesión de gobiernos transitorios durante el siglo XIX, una época caracterizada por frecuentes golpes de Estado y asonadas militares. Entre las figuras cuya inclusión o exclusión genera controversia se encuentran José María Pérez de Urdininea (1828), quien asumió brevemente tras la renuncia de Sucre; Sebastián Ágreda (1841) y Mariano Enrique Calvo (1841), con mandatos de pocos días; Eusebio Guilarte (1847), cuyo gobierno apenas duró cinco jornadas; Carlos Quintanilla (1939–1940), a quien algunos consideran solo un jefe militar de Estado; Alberto Natush Busch (1979); y Guido Vildoso Calderón (1982), quien lideró el retorno a la democracia pero a veces es omitido en las listas oficiales. La inclusión de estos nombres eleva el total a sesenta y siete, mientras que su omisión lo reduce a sesenta y cuatro o sesenta y cinco, según los registros de las entidades electorales y legislativas.

En cuanto a los contendientes, Rodrigo Paz, cuya trayectoria política lo vincula familiarmente con el expresidente Jaime Paz Zamora (1989–1993), podría marcar un hito inédito al convertirse en el primer hijo en suceder a su padre en la presidencia boliviana. De confirmarse su triunfo, asumiría la máxima magistratura a los 58 años, la misma edad con la que Víctor Paz Estenssoro lideró la Revolución de 1952. Su victoria lo establecería como el sexagésimo quinto presidente en la línea histórica.

Por su parte, Jorge Tuto Quiroga, quien ya ocupó la presidencia entre 2001 y 2002 y previamente la vicepresidencia, aspiraría a un retorno al Palacio Quemado más de dos décadas después. Su elección lo convertiría en el primer expresidente democrático en regresar al mando mediante el voto popular desde Víctor Paz Estenssoro en 1985. En su caso, su eventual retorno no alteraría el conteo de individuos que han ostentado la presidencia (siendo el quincuagésimo noveno en la lista histórica), sino que representaría una reasunción del cargo.

Con esta elección, Bolivia se adentra en un nuevo ciclo político y económico. La nación, nacida en 1825 bajo la inspiración de Simón Bolívar y Antonio José de Sucre, ha transitado casi dos siglos de golpes de Estado, dictaduras y refundaciones. Actualmente, enfrenta una crisis multifacética que incluye un déficit fiscal crónico, escasez de divisas, una disminución en la producción de gas, contracción del empleo y una fragmentación política acentuada.

A lo largo de su historia, Bolivia ha experimentado momentos transformadores. La Guerra del Pacífico (1879–1884) reconfiguró su geografía al privarla de acceso soberano al mar. La Revolución de 1952 sentó las bases para el voto universal, la reforma agraria y la nacionalización de las minas. El retorno a la democracia en 1982, tras casi veinte años de regímenes militares, abrió una era de estabilidad política relativa. Posteriormente, el proceso de cambio (2006–2019) refundó el Estado como Plurinacional bajo el liderazgo de Evo Morales. La jornada del 19 de octubre de 2025 podría convertirse en otro de esos hitos, marcando el fin de un ciclo populista y el inicio de una etapa de reconstrucción nacional.

La rica y a menudo tumultuosa historia política boliviana está salpicada de peculiaridades. El país ha sido testigo de más de 190 golpes o levantamientos armados desde su independencia. Tres presidentes fallecieron en el ejercicio de sus funciones: Agustín Morales, Germán Busch y Gualberto Villarroel. Dos mujeres han ocupado la máxima magistratura: Lidia Gueiler (1979–1980) y Jeanine Áñez (2019–2020). Si Rodrigo Paz resulta electo, sería el primer presidente nacido fuera del territorio boliviano. En el caso de Jorge Tuto Quiroga, su regreso al poder se produciría 23 años después de su primer mandato, un intervalo idéntico al que separó dos de los periodos presidenciales de Víctor Paz Estenssoro (1964–1985)

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