La reciente investidura de las nuevas autoridades gubernamentales en el país marca el inicio de una nueva etapa para Bolivia, según ha expresado el gobernador de Tarija, Oscar Montes. Aunque el mandatario departamental no recibió una invitación para el acto de posesión, destacó la trascendencia del momento. Rodrigo Paz Pereira asumió la presidencia y Edman Lara la vicepresidencia tras su victoria en las elecciones nacionales.

Montes reflexionó sobre los últimos veinte años de gestión, caracterizados por un modelo económico, político, social y cultural que, a su juicio, no solo no propició el avance, sino que representó un retroceso. Subrayó que Bolivia desaprovechó una de las oportunidades económicas más significativas de su historia, con miles de millones de dólares que, lamentablemente, no fueron administrados de manera óptima, dejando al país con una economía en una situación crítica. El desafío que enfrenta la administración entrante es, por tanto, considerable.

El gobernador observó con optimismo inicial que el nuevo gobierno parece estar conformando su gabinete con profesionales de perfil técnico, a juzgar por los nombres que han trascendido. En este sentido, sugirió que lo más prudente es permitir que las nuevas autoridades desarrollen su labor. Considera que las señales emitidas hasta ahora son altamente positivas, apuntando a un retorno a los principios de la República de Bolivia, en contraste con la imposición del Estado Plurinacional, que, según su perspectiva, tuvo un carácter más ideológico. Esta imposición, argumentó, no contribuyó al fortalecimiento económico ni democrático, sino todo lo contrario.

Los primeros pasos de la administración actual, aseveró Montes, son alentadores y generan expectativas sobre su potencial gestión. Más allá de cualquier diferencia política, enfatizó que la patria debe prevalecer. Expresó su esperanza de que las nuevas autoridades logren una gestión exitosa, ya que Bolivia no puede permitirse más improvisaciones ni la ideologización de sus políticas a expensas del desarrollo de su gente.

En este contexto, el gobernador de Tarija manifestó que no es el momento adecuado para plantear un nuevo Pacto Fiscal. Argumentó que, en la situación económica actual, lo que se distribuiría sería una crisis, no recursos, dada la escasez de fondos y los déficits existentes. Estima que es el peor momento para una discusión de esta índole. La prudencia dicta, a su parecer, que se debe permitir al gobierno nacional consolidarse y tomar el control de la economía del país. Una vez que la economía haya sido reactivada, entonces sí será el momento propicio para exigir el cumplimiento de las promesas electorales. Por ahora, es fundamental concederles tiempo para establecerse

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