Durante años, las comunidades indígenas amazónicas han sostenido una realidad que hoy cobra mayor relevancia: son ellos quienes asumen el rol fundamental de custodios de los recursos forestales. La creciente demanda de productos como el asaí, el majo y la castaña no solo impulsa sus economías locales, sino que también fortalece su compromiso con la conservación de un ecosistema vital. En este contexto, el asaí, pequeño fruto de tonalidad oscura, se destacó repetidamente como un elemento central en el diálogo.

Misael Campos, representante de la Federación de Asaí y Frutos Amazónicos de Pando (FEDAFAP), compartió con entusiasmo que ya se procesa pulpa de asaí, copoazú y otros frutos amazónicos. Sin embargo, puntualizó que uno de los principales obstáculos sigue siendo la liofilización, una tecnología clave para ingresar a mercados internacionales y que, por ahora, muchas asociaciones no pueden implementar. Por esta razón, buscan establecer alianzas con empresas especializadas para agregar valor a sus productos y facilitar su comercialización tanto a nivel nacional como global.

Otra necesidad identificada fue la creación de un código arancelario específico para el asaí, una herramienta esencial para mejorar su registro en los mercados internacionales y aprovechar el creciente interés europeo por otros productos amazónicos como la chía, el cacao silvestre y la almendra chiquitana. Esta iniciativa refleja la competencia silenciosa que existe para posicionar estos frutos en mercados cada vez más exigentes.

El II Foro Internacional “Soluciones desde el Bosque”, realizado en Santa Cruz, se convirtió en un espacio clave para que los productores amazónicos exhibieran sus avances y discutieran los desafíos pendientes en torno a la bioeconomía. El evento evidenció que es posible conservar el bosque mientras se genera desarrollo económico.

El viceministro de Medio Ambiente, Jorge Ernesto Ávila, enfatizó que la conservación del bosque depende de su capacidad para generar ingresos. En un escenario marcado por incendios, deforestación y demandas internacionales, esta afirmación se convirtió en una guía para enfrentar la compleja realidad. Ávila anunció además que el Gobierno está elaborando un Plan de Desarrollo Económico y Social con horizontes de cinco y quince años, que incluirá propuestas relacionadas con el manejo sostenible de los recursos naturales. Para ello, se iniciará una consulta nacional que involucrará a los nueve departamentos, con el fin de incorporar criterios ambientales y de sostenibilidad en la planificación.

En cuanto a la inserción en mercados internacionales, María Peña, del sector exportador, destacó los desafíos que enfrentan los productores para cumplir con normativas estrictas, como la Ley EUDR de la Unión Europea, que exige trazabilidad ambiental completa. Señaló la utilidad de la plataforma Vía Verde, que facilita la identificación rápida de requisitos para exportar productos amazónicos, y recordó que los bienes no tradicionales con valor agregado, incluidos los frutos amazónicos, han contribuido a reducir el déficit comercial.

La protección ambiental también fue un tema prioritario. Helen Patiño, presidenta de la Comisión Amazónica, Tierra, Territorio, Agua y Medio Ambiente de la Cámara de Diputados, advirtió sobre la urgencia de combatir la tala ilegal, la contaminación hídrica y la regulación de los Planes de Desarrollo Municipal (PDM-20). Patiño destacó que el foro sirve para coordinar acciones que definan una agenda clara para el futuro.

Rememoró los graves incendios en la Chiquitanía, que dejaron miles de hectáreas destruidas y pérdidas humanas y ambientales catalogadas como una catástrofe de magnitud global. Explicó que se trabaja en conjunto con las Fuerzas Armadas para fortalecer la prevención de incendios y se evalúa el presupuesto destinado a equipamiento técnico y logístico, aunque reconoció las limitaciones financieras. A pesar de ello, aseguró que se buscarán alianzas internacionales, ya que la prevención resulta más efectiva y económica que la respuesta ante emergencias.

Durante el desarrollo del foro, las conversaciones se centraron en temas como certificaciones, precios del asaí, biotecnología, incendios y los retos que enfrenta la región amazónica. En definitiva, quedó claro que el bosque no fue solo un tema de discusión, sino un protagonista activo en el diálogo sobre su futuro

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