Brenda Lafuente ha hecho pública una compleja situación personal que involucra al presidente Luis Arce, acusándolo de negar la paternidad de su hijo y de ejercer violencia psicológica tras conocerse el embarazo. La joven ha expresado un profundo dolor por el abandono que su hijo ha sufrido por parte de su padre. Aunque se siente denigrada por los juicios externos y la violencia psicológica experimentada, Lafuente se muestra firme en su decisión de buscar justicia para su hijo, impulsada por el amor maternal.
El embarazo de Lafuente fue de alto riesgo, con dos amenazas de aborto que casi resultaron en la pérdida del bebé. La falta de asistencia económica y el estrés de la situación llevaron a un parto prematuro, un mes y medio antes de lo previsto, debido a un riesgo para la vida del niño. Afortunadamente, el bebé goza actualmente de buena salud. En ningún momento consideró la interrupción del embarazo, a pesar de la incertidumbre y la posibilidad de enfrentar la maternidad en solitario. Su amor por el hijo que esperaba prevaleció sobre cualquier dificultad, declarando que está dispuesta a hacer cualquier sacrificio por su bienestar.
Desde que la situación se hizo pública, no ha habido ningún acercamiento por parte del mandatario. Por el contrario, Lafuente sostiene que Arce ha utilizado su influencia para obstaculizar la investigación del Ministerio Público, buscando evitar su responsabilidad y salir impune de los hechos denunciados.
Lafuente relata el dolor que le causó la negación inicial de la paternidad por parte de Arce, quien incluso le sugirió acudir al Sistema Único de Salud (SUS) para atención médica a pesar de sus propias posibilidades. Ella se ofreció a realizar una prueba de ADN durante el embarazo, una opción que el presidente pospuso hasta después del nacimiento del niño, momento en el que, según Lafuente, desapareció y evitó todo contacto.
El argumento esgrimido por Arce para dudar de la paternidad fue una supuesta esterilidad, producto de un tratamiento contra el cáncer en Brasil seis años atrás. Sin embargo, Lafuente refuta categóricamente esta afirmación, asegurando que no mantuvo relaciones con ningún otro hombre aproximadamente un año antes de su relación con el presidente, lo que hace imposible otra paternidad. El presidente, afirma, se ha negado hasta ahora a realizarse la prueba de ADN, incluso cuando ha sido citado por la fiscalía.
La relación sentimental entre ambos, que se inició en 2023 tras conocerse años atrás, fue por iniciativa del presidente. Lafuente ha enfatizado que su interés en Arce no fue por conveniencia o beneficio económico, sino por una profunda admiración a su inteligencia y personalidad, a pesar de la diferencia de edad. Su familia, según explica, siempre ha respetado sus decisiones personales. Ella percibía a Arce como una persona madura, acorde con sus propias aspiraciones profesionales y personales, dado que ella, a sus 32 años, cuenta con una sólida formación académica y experiencia en la función pública. Aclara que su llegada a la AJAM en 2021 no tuvo ninguna vinculación con el inicio de su relación con el presidente.
Antes de iniciar la relación, Lafuente asegura haber consultado a Arce sobre su estado civil. Él le habría confirmado que estaba separado, argumentando la ausencia de una primera dama visible en eventos públicos y la falta de un anillo de matrimonio. Esta información fue clave para que ella accediera a la relación, ya que no habría aceptado involucrarse con un hombre casado. También desmiente categóricamente los rumores que la vinculaban sentimentalmente con alguno de los hijos del presidente, afirmando no conocerlos.
La relación, que Lafuente describe como perfecta y maravillosa, experimentó un cambio drástico una vez que se confirmó el embarazo. El presidente, según su testimonio, se distanció abruptamente, dejando de comunicarse
